Osidiria
Poeta asiduo al portal
Madrid no era mi territorio, pero allí estaba yo,
sacando fuerzas de flaqueza,
bajo un cielo acribillado a escupitajos
y manteniendo a duras penas el equilibrio
entre oleadas de gente que pasaba a mi lado
sin ellos verme a mí ni yo a ellos.
Un sol de mayo con aires de verano,
testarudo y pertinaz no daba tregua,
el día estaba para poca recogida de premios,
así que metí mis viejos huesos doloridos en un bar
me acomodé como pude y traté de hacerme amigo del tiempo
mientras amainaba la tormenta de fuego.
Ella entró al poco rato, me miró
y sin querer se desabrochó un botón de la blusa,
solo uno, pero para mis ojos el mundo se desnudó con ella,
nuestras miradas se cruzaron apenas unos segundos,
tiempo suficiente para descubrir
que estábamos hechos el uno para el otro,
solo que entonces aún no lo sabíamos,
fue un poco después, tras hacer el amor como locos
cuando le pregunté; ¿dónde has estado toda mi vida?
tapó mi boca con sus besos y respondió;
eso no importa, el futuro empieza ahora,
del resto no me acuerdo,
sonreí, ¿sabes? dije, me has leído el pensamiento,
es justo lo que tenía en la cabeza,
callamos y dejamos que nuestras manos
incendiaran con caricias nuestros cuerpos.
***
**
*
sacando fuerzas de flaqueza,
bajo un cielo acribillado a escupitajos
y manteniendo a duras penas el equilibrio
entre oleadas de gente que pasaba a mi lado
sin ellos verme a mí ni yo a ellos.
Un sol de mayo con aires de verano,
testarudo y pertinaz no daba tregua,
el día estaba para poca recogida de premios,
así que metí mis viejos huesos doloridos en un bar
me acomodé como pude y traté de hacerme amigo del tiempo
mientras amainaba la tormenta de fuego.
Ella entró al poco rato, me miró
y sin querer se desabrochó un botón de la blusa,
solo uno, pero para mis ojos el mundo se desnudó con ella,
nuestras miradas se cruzaron apenas unos segundos,
tiempo suficiente para descubrir
que estábamos hechos el uno para el otro,
solo que entonces aún no lo sabíamos,
fue un poco después, tras hacer el amor como locos
cuando le pregunté; ¿dónde has estado toda mi vida?
tapó mi boca con sus besos y respondió;
eso no importa, el futuro empieza ahora,
del resto no me acuerdo,
sonreí, ¿sabes? dije, me has leído el pensamiento,
es justo lo que tenía en la cabeza,
callamos y dejamos que nuestras manos
incendiaran con caricias nuestros cuerpos.
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