Starsev Ionich
Poeta asiduo al portal
Dependo de algo ruin,
que se sale de mis manos,
de la misma manera en que el odio inevitablemente
carcome el amor y marchita las rosas de Marzo.
Ese algo que ciega mis sentidos
y me hace irresponsable de mis acciones,
es tan efímero como un perfume de sutiles flores de parís,
y tan desgastante como un túnel sin salida
en el cual no observo como mi vida y la de los demas crece y sonríe.
Y cuando veo como un colapso de mares se estrellan,
y la espuma de las olas son el resultado de mi estado tan vegetativo,
ya no quisiera sentir más la espuma del atolondrado
saliendo por mi boca, y quisiera creer tener el control sobre mi conducta.
Pero son solo patadas de ahogado entre nadadores inconscientes,
no porque estos carezcan de bondad,
sino porque no quiero escucharlos.
Una esfera me ha encerrado en un mundo de placeres vanos
y como un efecto dominó,
un lerdo sin habilidades se apodera de mi;
me obliga a un millar de obsesiones y compulsiones
y nadie tiene la razón, solo el placer inminente;
- al diablo todo lo que no se limite a ese momento del clímax -,
pienso con aire de omnipotencia y con el engaño de control aparente.
Una lluvia de maldiciones naturales,
aparecen vertiginosas por las neuronas de mi cerebro.
Yo siento la culpa siempre,
luego de que esa lluvia desciende,
duermo sin querer hacer nada mas,
apesadumbrado por lo que deje de hacer hoy.
Con el temor ya conocido de repetir esto una vez más
la vida se me va de las manos como un perfume barato.
que se sale de mis manos,
de la misma manera en que el odio inevitablemente
carcome el amor y marchita las rosas de Marzo.
Ese algo que ciega mis sentidos
y me hace irresponsable de mis acciones,
es tan efímero como un perfume de sutiles flores de parís,
y tan desgastante como un túnel sin salida
en el cual no observo como mi vida y la de los demas crece y sonríe.
Y cuando veo como un colapso de mares se estrellan,
y la espuma de las olas son el resultado de mi estado tan vegetativo,
ya no quisiera sentir más la espuma del atolondrado
saliendo por mi boca, y quisiera creer tener el control sobre mi conducta.
Pero son solo patadas de ahogado entre nadadores inconscientes,
no porque estos carezcan de bondad,
sino porque no quiero escucharlos.
Una esfera me ha encerrado en un mundo de placeres vanos
y como un efecto dominó,
un lerdo sin habilidades se apodera de mi;
me obliga a un millar de obsesiones y compulsiones
y nadie tiene la razón, solo el placer inminente;
- al diablo todo lo que no se limite a ese momento del clímax -,
pienso con aire de omnipotencia y con el engaño de control aparente.
Una lluvia de maldiciones naturales,
aparecen vertiginosas por las neuronas de mi cerebro.
Yo siento la culpa siempre,
luego de que esa lluvia desciende,
duermo sin querer hacer nada mas,
apesadumbrado por lo que deje de hacer hoy.
Con el temor ya conocido de repetir esto una vez más
la vida se me va de las manos como un perfume barato.
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