Gaita
Poeta recién llegado
Amor… estás dormidita
bajo el cielo leve de esa quieta luna
que envuelve tus sueños con su plata derretida,
esparciendo magia por toda la tierra desolada.
Estás dormidita, mientras te escribo este verso a verso
sencillo, casi ecuánime.
Tu cuerpo… tu piel hermosa está dormida
en el mundo donde se encuentran los dioses del Olimpo
y todas tus cosas.
Amor… estás dormidita
con un tulipán en tu jardín de mariposas coloridas
y un niño que te besa en la mejilla.
La luna es testigo de tu preciosa quietud.
El silencio y el tiempo de la noche son hondos;
la noche trae una flor azul y una verdad escondida
en alguna estrella de ese manto oscuro, eterno
como tu belleza de alma y cuerpo
donde existirá prolongadamente tu Ángel y tu Dios.
Amor… estás dormidita
y eso es lo más lindo que he visto en mi noche.
bajo el cielo leve de esa quieta luna
que envuelve tus sueños con su plata derretida,
esparciendo magia por toda la tierra desolada.
Estás dormidita, mientras te escribo este verso a verso
sencillo, casi ecuánime.
Tu cuerpo… tu piel hermosa está dormida
en el mundo donde se encuentran los dioses del Olimpo
y todas tus cosas.
Amor… estás dormidita
con un tulipán en tu jardín de mariposas coloridas
y un niño que te besa en la mejilla.
La luna es testigo de tu preciosa quietud.
El silencio y el tiempo de la noche son hondos;
la noche trae una flor azul y una verdad escondida
en alguna estrella de ese manto oscuro, eterno
como tu belleza de alma y cuerpo
donde existirá prolongadamente tu Ángel y tu Dios.
Amor… estás dormidita
y eso es lo más lindo que he visto en mi noche.
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