Maikamon
Poeta recién llegado
[FONT="]La Bolsa caía más y más en picado, y mis intereses bajaban de forma desorbitada. Sólo me quedaba una solución: declararme en banca rota. Lo bueno sería que la prensa dejaría de acosar a mi mujer por haberse casado con un millonario de Wall Street, y además mis hijos abandonarían la costumbre de pedirme dinero a cualquier hora. Todo era posible en estos tiempos. Incluso soñar con que nada de esto ha sucedido y que nos hemos ido a vivir a Suiza, el paraíso fiscal que tantas veces me habían aconsejado mis inversores. No dejo de dar vueltas sobre el viejo sofá que mañana habremos de ceder a los nuevos inquilinos. Sé que me quedaré solo, los míos han decido dejarme a mi suerte con mis ensoñaciones. Hay un banco en el Parque de la Independencia que me ayudará a pasar la noche, y quizás algunas noches más.