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Poeta que considera el portal su segunda casa
Esbozando en sueños tu contorno
y el retumbo del cuento de hadas
cuando dijiste del perdón y el olvido,
oxidadados recuerdos
se esparcen en manto de tinieblas
inundando y corroyendo tus sombras.
En un tu mirada extraviada,
el tatuado reflejo del deseo
y en tus ojos color infierno
gravada en húmeda avidez
la perversa imagen del engaño.
Intentando mantener quimeras
rompiendo el silencio,
tu tóxico hálito, aliento corrompido
por hábito, escupe un té quiero
tan hueco como tu oscura boca
caverna donde anida la noche.
Adicto al dulzor de tus labios lo atrapo,
como a las dos mil once pendejadas que te aguanté
intentando robar esperanza
a ilusiones colgadas en la nada,
ebria la sed oculta la cruda verdad,
nada que rescatar
me marcho en breve.