J.A.Polo
Poeta fiel al portal
Para dos rosas blancas
que observé en mi camino,
la una risa rota,
la otra azul de lino.
Para dos rosas blancas
que observe en mi camino,
la una todo corazón,
la otra aliento divino.
¡Ay qué será de mí!
¡Ay qué será de ti!
Roto el pecho melancólico
osaré una vez despierto
a encadenar palabras
tildadas de recuerdo:
Caminaba con fuerza
en un abril abierto
que bendijo mi carril
con dotado acierto,
mis intenciones de amor
se las llevó el viento,
oscurecidos versos
de trasfondo incierto.
Para dos rosas blancas
que observe en mi camino,
la una todo corazón,
la otra aliento divino.
Para dos rosas blancas
que observé en mi camino,
la una risa rota,
la otra azul de lino.
¡Ay qué será de mí!
¡Ay qué será de ti!
De la misma manera
que la luna y el sol
comparten incautos
el nuevo telón
compartimos camino,
llanto y dolor,
la arena y el mar,
almas blancas y yo.
Sereno de sentidos
y cansado de caminos
he de decir con dolor
que la hiedra rompió
la amante sorna vital
que nos hizo compartir
la estrella recia y añil
y algunos suspiros de mar.
¡Ay qué será de mí!
¡Ay qué será de ti!
que observé en mi camino,
la una risa rota,
la otra azul de lino.
Para dos rosas blancas
que observe en mi camino,
la una todo corazón,
la otra aliento divino.
¡Ay qué será de mí!
¡Ay qué será de ti!
Roto el pecho melancólico
osaré una vez despierto
a encadenar palabras
tildadas de recuerdo:
Caminaba con fuerza
en un abril abierto
que bendijo mi carril
con dotado acierto,
mis intenciones de amor
se las llevó el viento,
oscurecidos versos
de trasfondo incierto.
Para dos rosas blancas
que observe en mi camino,
la una todo corazón,
la otra aliento divino.
Para dos rosas blancas
que observé en mi camino,
la una risa rota,
la otra azul de lino.
¡Ay qué será de mí!
¡Ay qué será de ti!
De la misma manera
que la luna y el sol
comparten incautos
el nuevo telón
compartimos camino,
llanto y dolor,
la arena y el mar,
almas blancas y yo.
Sereno de sentidos
y cansado de caminos
he de decir con dolor
que la hiedra rompió
la amante sorna vital
que nos hizo compartir
la estrella recia y añil
y algunos suspiros de mar.
¡Ay qué será de mí!
¡Ay qué será de ti!