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Dos se ha vuelto uno, milagro de amor

Piedad Acosta Ruiz

Poeta recién llegado
Que nunca muera tu voz en mi oído, que nunca mura tu imagen en mis ojos, que nunca deje de sentir el calor de tu cuerpo en mi piel, que nunca deje de olfatearte como cazador a su presa, que nunca, pero nunca, deje de pensarte, de tenerte cerca, de amarte y contemplarte, de acariciarte como parte mía; que muera antes de que partas; no, no, que cuando llegue el momento final, partamos juntos, porque ya eres parte vital de esta existencia, de esta vida, que no ha aprendido a vivir sin tu presencia; eres la cadena, el puente , el eslabón que me ata a esta vida, y sin tu presencia, la causa se lleva perdida.




Amarnos sin final,

estar juntos desde alba hasta la profunda noche,

mirándonos, contemplando la infinita existencia,

acompañados de silencios que acarician.


Estar en la casa, la cocina, la alcoba, los pasillos, el balcón,

habitarlos

sin murmurar palabra,

tomados de la mano disfrutando de la brisa,

de la lluvia que a la hierba de nuevo,

ha hecho germinar.


Estar juntos, apretados de las manos,

sintiendo que la vida pasa y que nada malo va a pasar,

por siempre estaremos juntos

para recibir todo lo bueno o malo que de fuera pueda llegar.


Reír a carcajadas por cosas con sentido o sin sentido,

llorar y secarnos las lágrimas cuando

la pintura del lienzo caiga,

correr juntos, comer juntos, dormir juntos,

sentir que nuestros corazones laten juntos, y

nuestros cuerpos se han hecho uno,

simbiosis eterna que no lo explica la misma ciencia;

es el amor que ha roto fronteras, puertas y cerraduras

para vivir hasta el final una misma existencia,

milagro matemático,

no descifrado en este milenio

ni el mismo científico con toda su paciencia.



Sentir, sentir y sentir que somos un solo ser,

que nacimos uno para el otro,

solo para amarnos hasta la misma eternidad.


Aceptación total, sí

amor filiar, sí

compañía en el dolor y la alegría, sí

abrazos y caricias antes y después de despertar, sí

en todo momento amor incondicional, sí

por siempre, hasta más allá de esta vida,

hasta más allá de la misma eternidad.

 
Que nunca muera tu voz en mi oído, que nunca mura tu imagen en mis ojos, que nunca deje de sentir el calor de tu cuerpo en mi piel, que nunca deje de olfatearte como cazador a su presa, que nunca, pero nunca, deje de pensarte, de tenerte cerca, de amarte y contemplarte, de acariciarte como parte mía; que muera antes de que partas; no, no, que cuando llegue el momento final, partamos juntos, porque ya eres parte vital de esta existencia, de esta vida, que no ha aprendido a vivir sin tu presencia; eres la cadena, el puente , el eslabón que me ata a esta vida, y sin tu presencia, la causa se lleva perdida.




Amarnos sin final,

estar juntos desde alba hasta la profunda noche,

mirándonos, contemplando la infinita existencia,

acompañados de silencios que acarician.


Estar en la casa, la cocina, la alcoba, los pasillos, el balcón,

habitarlos

sin murmurar palabra,

tomados de la mano disfrutando de la brisa,

de la lluvia que a la hierba de nuevo,

ha hecho germinar.


Estar juntos, apretados de las manos,

sintiendo que la vida pasa y que nada malo va a pasar,

por siempre estaremos juntos

para recibir todo lo bueno o malo que de fuera pueda llegar.


Reír a carcajadas por cosas con sentido o sin sentido,

llorar y secarnos las lágrimas cuando

la pintura del lienzo caiga,

correr juntos, comer juntos, dormir juntos,

sentir que nuestros corazones laten juntos, y

nuestros cuerpos se han hecho uno,

simbiosis eterna que no lo explica la misma ciencia;

es el amor que ha roto fronteras, puertas y cerraduras

para vivir hasta el final una misma existencia,

milagro matemático,

no descifrado en este milenio

ni el mismo científico con toda su paciencia.



Sentir, sentir y sentir que somos un solo ser,

que nacimos uno para el otro,

solo para amarnos hasta la misma eternidad.


Aceptación total, sí

amor filiar, sí

compañía en el dolor y la alegría, sí

abrazos y caricias antes y después de despertar, sí

en todo momento amor incondicional, sí

por siempre, hasta más allá de esta vida,

hasta más allá de la misma eternidad.

Es importante vivir el presente, disfrutando de cada instante.
Dulce expresión del amor eterno.

Saludos
 
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