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Dos tazas de café

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Usted y yo somos extraterrestres en este mundo de insensateces,
somos dos tazas de café en pleno desquite,
su mirada es el más exquisito confite,
y los relojes dan tantas vueltas y tantas veces.

Repetí para mis adentros que no existía,
en tanto que en la tele iba otro muerto de la risa,
nuestros corazones iban latiendo con tanta prisa
y al ver su pierna bajo la mesa, me derretía.

Hola ¿cómo está?, esto es un crimen, una embestida,
le aclaro antes que soy un hombre comprometido,
soltó tremenda risa, en qué buen lío me he metido
que se va abriendo el torpe cierre de mi camisa.

Sálvame Dios de este peligro de mil malicias,
es de pronóstico reservado este partido,
vi tanto clásico y en ninguno algo parecido
a la lengüeta de mis zapatos haciéndole caricias.

Usted y yo somos extraterrestres en este barrio de santurrones,
dispense usted que no sabía lo sincero que soy,
le dejo hora, minuto y día de cuando libre estoy,
me voy de urgencia, que ocupan aire mis pantalones.
 
Última edición:
Usted y yo somos extraterrestres en este mundo de insensateces,
somos dos tazas de café en pleno desquite,
su mirada es el más exquisito confite,
y los relojes dan tantas vueltas y tantas veces.

Repetí para mis adentros que no existía,
en tanto que en la tele iba otro muerto de la risa,
nuestros corazones iban latiendo con tanta prisa
y al ver su pierna bajo la mesa, me derretía.

Hola ¿cómo está?, esto es un crimen, una embestida,
le aclaro antes que soy un hombre comprometido,
soltó tremenda risa, en qué buen lío me he metido
que se va abriendo el torpe cierre de mi camisa.

Sálvame Dios de este peligro de mil malicias,
es de pronóstico reservado este partido,
vi tanto clásico y en ningún algo parecido
a la lengüeta de mis zapatos haciéndole caricias.

Usted y yo somos extraterrestres en este barrio de santurrones,
dispense usted que no sabía lo sincero que soy,
le dejo hora, minuto y día de cuando libre estoy,
me voy de urgencia, que ocupan aire mis pantalones.
Interesante prosa poética nos traes, no esperaba un final emprendiendo la huida,

Grato leerte
 
Usted y yo somos extraterrestres en este mundo de insensateces,
somos dos tazas de café en pleno desquite,
su mirada es el más exquisito confite,
y los relojes dan tantas vueltas y tantas veces.

Repetí para mis adentros que no existía,
en tanto que en la tele iba otro muerto de la risa,
nuestros corazones iban latiendo con tanta prisa
y al ver su pierna bajo la mesa, me derretía.

Hola ¿cómo está?, esto es un crimen, una embestida,
le aclaro antes que soy un hombre comprometido,
soltó tremenda risa, en qué buen lío me he metido
que se va abriendo el torpe cierre de mi camisa.

Sálvame Dios de este peligro de mil malicias,
es de pronóstico reservado este partido,
vi tanto clásico y en ninguno algo parecido
a la lengüeta de mis zapatos haciéndole caricias.

Usted y yo somos extraterrestres en este barrio de santurrones,
dispense usted que no sabía lo sincero que soy,
le dejo hora, minuto y día de cuando libre estoy,
me voy de urgencia, que ocupan aire mis pantalones.
Huir en ese trasfondo donde se confabula el aire de las formas.
solicitar el café y en esa embestida ver que los aromas se pierden
para comprobar que el amor era demasiado sutil. me gusto.
saludos amables de luzyabsenta
 
Usted y yo somos extraterrestres en este mundo de insensateces,
somos dos tazas de café en pleno desquite,
su mirada es el más exquisito confite,
y los relojes dan tantas vueltas y tantas veces.

Repetí para mis adentros que no existía,
en tanto que en la tele iba otro muerto de la risa,
nuestros corazones iban latiendo con tanta prisa
y al ver su pierna bajo la mesa, me derretía.

Hola ¿cómo está?, esto es un crimen, una embestida,
le aclaro antes que soy un hombre comprometido,
soltó tremenda risa, en qué buen lío me he metido
que se va abriendo el torpe cierre de mi camisa.

Sálvame Dios de este peligro de mil malicias,
es de pronóstico reservado este partido,
vi tanto clásico y en ninguno algo parecido
a la lengüeta de mis zapatos haciéndole caricias.

Usted y yo somos extraterrestres en este barrio de santurrones,
dispense usted que no sabía lo sincero que soy,
le dejo hora, minuto y día de cuando libre estoy,
me voy de urgencia, que ocupan aire mis pantalones.
Muy bueno. Un gusto leerte. Luciana.
 

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