Manrique Quesada
Poeta recién llegado
Duele mi prisión
Duele,
duele saberme ladrón a tus ojos.
Duele que me veas saqueando tu corazón como un sanguinario.
Duele pensar que me tienes en una prisión que es de otros delincuentes.
Duele pensar que sus llaves han caído en un abismo oscuro y que nadie las quiere sacar.
Mi corazón muere al saber que mi aliada me teme que guarda lo mejor para un día que quizá no llegue.
Un mañana que quizá la noche se encargue de ocultar eternamente.
¡Quítame estas cadenas! ¡Revoca mi sentencia!
¡Que se levante mi defensor y luche por mi causa!
¡Que un testigo valiente hable en favor mío!
Es inútil la cárcel y yo somos lo mismo.
Ahora estoy en ella y no sé si quiero salir.
¡¿Quién me librará de esta gran ironía?!... un preso que en su libertad es reo.
¡Libérame si me amas! ¡Libérame si quieres!
Pero si me quieres preso, házmelo saber.
Así podré decidir si preso sigo o libre vivo.
Manrique Quesada Gutiérrez
Duele,
duele saberme ladrón a tus ojos.
Duele que me veas saqueando tu corazón como un sanguinario.
Duele pensar que me tienes en una prisión que es de otros delincuentes.
Duele pensar que sus llaves han caído en un abismo oscuro y que nadie las quiere sacar.
Mi corazón muere al saber que mi aliada me teme que guarda lo mejor para un día que quizá no llegue.
Un mañana que quizá la noche se encargue de ocultar eternamente.
¡Quítame estas cadenas! ¡Revoca mi sentencia!
¡Que se levante mi defensor y luche por mi causa!
¡Que un testigo valiente hable en favor mío!
Es inútil la cárcel y yo somos lo mismo.
Ahora estoy en ella y no sé si quiero salir.
¡¿Quién me librará de esta gran ironía?!... un preso que en su libertad es reo.
¡Libérame si me amas! ¡Libérame si quieres!
Pero si me quieres preso, házmelo saber.
Así podré decidir si preso sigo o libre vivo.
Manrique Quesada Gutiérrez