Escuchaba tu correteo
por la plaza de los robles,
persiguiendo a Teseo
tras sueños nobles.
Corría para alcanzar
a Teseo... era un sueño,
que siempre quise lograr
y aún le pongo más empeño...
Desenvainaste tu espada
de caballero andante
y en la cuesta empinada
cambiaste de talante.
Mi espada la hice de flores
y la ofrecí a un caballero
que se embriagó en sus olores
y olvidó que era un guerrero.
La risa y vuelo de gaviota
acompañó a la tarde
pues sana toda esperanza rota
y desaparece el cobarde.
Fuimos juntos a las colinas,
a ver volar las gaviotas,
cuatro ranas saltarinas
nos regalaron sus notas.
Me regalaste una sonrisa
y me supe afortunado
pues tu vida no tiene prisa
por llegar a un futuro enconado.
La princesa, el caballero,
la bella historia sin fin...
Cierro en un beso sincero
y en un canto: tin, ma, rín!
Ranula - César
©®Todos los derechos reservados bajo el nombre de Jorge de Córdoba, Barak ben Asís, Cesarfco.cd∴
Nada esta escrito... aún.
Escucha Radio Mundo Poesía
para relajarte en el relajo.
1 Corintios 13:1,2
1 Si hablo en las lenguas de los hombres y de los ángeles, pero no tengo amor,
he venido a ser un [pedazo de] bronce sonante o un címbalo estruendoso.
2 Y si tengo el don de profetizar y estoy enterado de todos los secretos sagrados
y de todo el conocimiento, y si tengo toda la fe como para trasladar montañas,
pero no tengo amor, nada soy.