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Dueto: Rosario de Cuenca Esteban & José Rafael Gream

José Rafael Gream

Poeta reconocido en el portal

¿Por qué tu sordera?:


7607.jpg



Dueto: Rosario de Cuenca Esteban & José Rafael Gream


¿Por qué no me escuchas?; a gritos, te digo:
¡ven!, y tú, miras para otro lado.
No es justa tu sordera impuesta,¡ya está bien!;
no me merezco tanto llanto, quiero canto...¡escúchame!.


La lluvia, quizás, sea tu respuesta, que me dice:
"te comprendo, y sufro... por eso lloro".
Pero mis lágrimas no son de un rato;
mi espíritu acumula nubarrones.


Es la hora del espanto,
y no me apartarás; ¡ya está en mi camino,
salir del infierno que me harta!. No me rindo;
¡ven!, y aunque seas "Dios", ponte los vaqueros,
sandalias y despertador, que no me siento pecador.


Baja tu mano a la tierra que creaste y,
sana las grietas, el sufrimiento que nos embiste.
Por vez primera, escucha atento el crujir de las almas,
listas para derrumbarse... y repara sus cimientos.



 
Última edición:
Interesantes líneas Rosario y Rafael.

No pude dejar de pensar en el libro de Isaias mientras leía sus versares.

Lo que me lleva a un punto de partida: Dios creó el universo... éste como tal es inmenso, tiene millones de soles y centenas de mundos parecidos al nuestro. Posiblemente ya no merezcamos el esfuerzo ni la atención.

Perfectamente consciente de que Dios es amor... ¿No sería válido pensar de que prefiere sacrificar al animal enfermo, en vez de verlo sufrir?.

Son preguntas de taberna. Todo está en el tintero.

Un abrazo fraterno.
 
Interesantes líneas Rosario y Rafael.

No pude dejar de pensar en el libro de Isaias mientras leía sus versares.

Lo que me lleva a un punto de partida: Dios creó el universo... éste como tal es inmenso, tiene millones de soles y centenas de mundos parecidos al nuestro. Posiblemente ya no merezcamos el esfuerzo ni la atención.

Perfectamente consciente de que Dios es amor... ¿No sería válido pensar de que prefiere sacrificar al animal enfermo, en vez de verlo sufrir?.

Son preguntas de taberna. Todo está en el tintero.

Un abrazo fraterno.

Ni la pizca más minima, debe ser pequeña ante Dios, de hecho no lo es...

"Bienaventurados los que tienen sed de justicia, por que ellos serán artos"
mil gracias y un abrazo
Rosario.
 
El Sol que ha de disipar los nubarrones del espíritu se pone en nuestra propia conciencia.
Aunque seas Dios... !!DIOS SOMOS TODOS¡¡
José y Rosario, mi más sincera enhorabuena, abrazos y estrellas.
 
Sabias palabras, hermoso versar y exitante combinación, gracias por ese regalo, mil gracias a los dos.
Rosario usted sigue impresionandome. Jose muy buena elección e inteligente tema.
 
José Rafael Gream;2826112 dijo:

¿Por qué tu sordera?:


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Dueto: Rosario de Cuenca Esteban & José Rafael Gream


¿Por qué no me escuchas?; a gritos, te digo:
¡ven!, y tú, miras para otro lado.
No es justa tu sordera impuesta,¡ya está bien!;
no me merezco tanto llanto, quiero canto...¡escúchame!.


La lluvia, quizás, sea tu respuesta, que me dice:
"te comprendo, y sufro... por eso lloro".
Pero mis lágrimas no son de un rato;
mi espíritu acumula nubarrones.


Es la hora del espanto,
y no me apartarás; ¡ya está en mi camino,
salir del infierno que me harta!. No me rindo;
¡ven!, y aunque seas "Dios", ponte los vaqueros,
sandalias y despertador, que no me siento pecador.


Baja tu mano a la tierra que creaste y,
sana las grietas, el sufrimiento que nos embiste.
Por vez primera, escucha atento el crujir de las almas,
listas para derrumbarse... y repara sus cimientos.




Para generar un cambio hay que respirar profundo mirando hacia arriba y luego fijar la vista de frente para reconocer a quien se refleja en ese espejo. Saludos cordiales y estrellas para ambos.
 
José Rafael Gream;2826112 dijo:

¿Por qué tu sordera?:


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Dueto: Rosario de Cuenca Esteban & José Rafael Gream


¿Por qué no me escuchas?; a gritos, te digo:
¡ven!, y tú, miras para otro lado.
No es justa tu sordera impuesta,¡ya está bien!;
no me merezco tanto llanto, quiero canto...¡escúchame!.


La lluvia, quizás, sea tu respuesta, que me dice:
"te comprendo, y sufro... por eso lloro".
Pero mis lágrimas no son de un rato;
mi espíritu acumula nubarrones.


Es la hora del espanto,
y no me apartarás; ¡ya está en mi camino,
salir del infierno que me harta!. No me rindo;
¡ven!, y aunque seas "Dios", ponte los vaqueros,
sandalias y despertador, que no me siento pecador.


Baja tu mano a la tierra que creaste y,
sana las grietas, el sufrimiento que nos embiste.
Por vez primera, escucha atento el crujir de las almas,
listas para derrumbarse... y repara sus cimientos.




Singular, espiritual y bello dueto. Un placer leeros.
 
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