Dulce Veneno, tu cuerpo.

Roy Dávatoc

Poeta asiduo al portal

En un barco bailan
las vírgenes
como hadas de cuento
sobre los sonidos
del desnudo silencio;

un poema, un poeta,
un tarro con leche,
una copa con agua
y cigarro curvado
como el madero
de mi beso escueto,
sirven para soñar
con tus caderas
de fuego en mis dedos
como pagadas
por cuatro monedas
de oro falso
para engatusar
al dueño del festín.

Mientras el espectáculo
de la humanidad
es aplaudido en silencio
por los movimientos
que revolucionan las almas....
labios hipogeos
seducen a Blancanieves
para darle una mordida
como ella le dio
a la manzana
y envenenarse
con ella...contigo.
 

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