tanito
Poeta fiel al portal
Dos luceros rompiendo las sombras
son las lágrimas de tus mejillas
resbalando por la pendiente que luce
por mil soleados dones.
Ya no alumbran los soles otros planetas
que tus emergentes formas,
antecedentes del caos en la fértil pradera
de tu desbocada boca.
Bebés de miles de lunas chisporrotean
en juegos, indescifrables cabriolas indolentes
ante los ojos de vidrio que los examinan.
Depósitos de blandura se acercan,
nubes de gases liberados a la sutil atmósfera
de la casa escondida en el bosque.
Ya no importa que los ríos crucen por semáforos
ni que los autobuses transporten panales sin cera.
Siempre habrá miel en la alacena
de los besos de ardiente lava.
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