Piedad Acosta Ruiz
Poeta recién llegado
Las grandes familias son las que a pesar de la migración y las marcas de la esclavitud, han sabido mantenerse unidas, a través de sus tradiciones y la celebración de los rituales de paso, el respeto a su identidad, y su capacidad de valorar y agasajar a cada miembro de su comunidad.
EDGAR
Ente hijos, pupilos y moto,
has dejado que tus pasos se desgajen,
superando con espíritu aguerrido lo que pase,
ya con perseverancia aliviaste un pie roto.
La ciencia de la salud física
enseñas en San Pedro con dinamismo,
los viajes, caminatas y el turismo,
son el bálsamo que te excita.
Siete tallos se han desprendido
de tu fuerte y regio árbol,
a todos has educado con todo tu amor,
pronto un nieto arribará a tu nido.
Hermosa familia venida, donde el sol sazona
las frutas en primavera,
en la Villa de la Candelaria tejes tu hebra,
en cada fecha especial tu antorcha se enciende.
Pujanza y progreso enseñas a diario,
tus estudiantes han aprendido a valorarte,
por tu fortaleza y energía no dejan de admirarte,
el profe de física trae refuerzos en su calendario.
Con sublime entereza con toda la comunidad te integras,
amas la vida, a nada te apegas,
enseñas que con esfuerzo a todo se llega,
eres el hermoso ser que a todos, sus vidas alegras.
Más de un centuria viviendo,
con tus siete vástagos y cuatro nietos,
eres de este hogar el fuerte cimiento,
tu amada Ernestina te depara los más bellos momentos.
Estampa viviente de un abuelo,
que con valentía soltó las cadenas,
liberando de la esclavitud su condena,
hoy esta vital generación remonta su vuelo.
EDGAR
Ente hijos, pupilos y moto,
has dejado que tus pasos se desgajen,
superando con espíritu aguerrido lo que pase,
ya con perseverancia aliviaste un pie roto.
La ciencia de la salud física
enseñas en San Pedro con dinamismo,
los viajes, caminatas y el turismo,
son el bálsamo que te excita.
Siete tallos se han desprendido
de tu fuerte y regio árbol,
a todos has educado con todo tu amor,
pronto un nieto arribará a tu nido.
Hermosa familia venida, donde el sol sazona
las frutas en primavera,
en la Villa de la Candelaria tejes tu hebra,
en cada fecha especial tu antorcha se enciende.
Pujanza y progreso enseñas a diario,
tus estudiantes han aprendido a valorarte,
por tu fortaleza y energía no dejan de admirarte,
el profe de física trae refuerzos en su calendario.
Con sublime entereza con toda la comunidad te integras,
amas la vida, a nada te apegas,
enseñas que con esfuerzo a todo se llega,
eres el hermoso ser que a todos, sus vidas alegras.
Más de un centuria viviendo,
con tus siete vástagos y cuatro nietos,
eres de este hogar el fuerte cimiento,
tu amada Ernestina te depara los más bellos momentos.
Estampa viviente de un abuelo,
que con valentía soltó las cadenas,
liberando de la esclavitud su condena,
hoy esta vital generación remonta su vuelo.