Eduardo Zambrano

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solo un pensamiento...
Eduardo Zambrano es un respetado poeta mexicano, nacido en Monterrey en el año 1960. Su acercamiento a la literatura se dio a través de la lectura, el cual considera un punto de partida fundamental para cualquier escritor. Asegura que sus obras son una forma de agradecimiento por las que llegan a sus manos. A principios de los años 80, tuvo la gran suerte de ser elegido para participar de los primeros talleres de creación literaria de su ciudad, organizados por la Casa de la Cultura. Esta experiencia le permitió conocer a otros artistas de las letras, además de fortalecer su confianza en sí mismo gracias a ver sus poesías publicadas. Recientemente ha sido etiquetado como "apasionadamente pesimista", a lo cual Eduardo respondió que es más bien consciente del destino, que nunca es tan bello como se espera, de la condición humana, que tiene el sufrimiento como un elemento fundamental.
Entre sus publicaciones, encontramos los libros "Del coleccionista", "Estrategias de la nostalgia", "El fortín del solitario", "Tiempo aire" y "Reincidencias" entre otras.

Algunos de sus poemas


Casi una danza entre las calles

Cielo sin lluvias,
los niños han olvidado
que de un papel
se hicieron barcos,
que bajando las banquetas
hubo ríos,
cielo,
el ojo no ALCANZA
en tu desierto azul
ni siquiera llanto…

Eres orgulloso
hasta ufano
y, a pesar de todo, nuestro.
Cielo,
atiéndeme de una vez.
Yo soy apenas
esa ráfaga de polvo que canta

perdido entre tantos.

Pero ahora me vas a escuchar.


...

Viento

Los poetas no nacen, se deshacen.

La verdad es que muchos escriben
como tantos que mienten.

Me dicen que las estrellas son soles
¿y lo son?

En qué momento la tormenta floreció en el árbol
hasta desaparecerlo

o a lo mejor nunca hubo árbol
sino luz,
pájaros que nadie vio,


raíces
que jamás intimaron con la tierra…

Algo con el rumbo equivocado.

...

Posibilidades


Pudo haber sido una luz
o los cabellos de alguna mujer
o la daga
para ser el crimen perfecto
de un sueño,
pero fue un lápiz.

Pudo haber sido el viento
y sin embargo fue
mi mano.

...


Anuncio de la autopsia


La terquedad
de tanta sinrazón
apedreada
y cáncer
entre las pocas sílabas
que alcanzó a decir.

Soledad en el pulmón derecho.

Pájaros, muchos pájaros, demasiados tal vez.

...

Al poeta desconocido


Ermitaña especie que también desciende del mono
y escribe y tacha y se maldice.

Sobrevive rumiando solo
en la oscura guarida del verso.

En los paseos dominicales de tantas y tantas antologías
se desconoce su aullido.

Los pequeños seguirán arrojando cacahuates
a las bestias consagradas.


...

Himno triunfante a la cerveza


Ser y besar, acaso cerveza…
Embriagarse el pecho si al probarla
nos inventa un río.
De frente a la vida saber que es buena
y por las noches ofrecerle un canto.

Permitir su entrada a los festines de sangre
como si fuera una princesa, desearla,
es preciso improvisarle entre las risas
porque el tiempo
cruza como un relámpago las sombras.

Pretendientes de placeres… insistir
y hacerla nuestra
para danzar
por el amargo acantilado

de su cuerpo.

Un choque de vasos, el mar.

A veces la espuma es un fantasma hermano.

...

Retrato familiar


Nos reunimos frente a la ventana.
Un relámpago iluminó nuestras caras
y no muy lejos
escuchamos al trueno cabalgar por las nubes.
El último camino hacia la tarde
se perdió bajo el agua.

Mamá y papá ahora están muertos,
mis hermanos se han largado del retrato.

...

San Jorge


La escalera de la casa es un dragón,
yo estoy ebrio.

Mi niña y mi mujer están arriba,
sigo ebrio.


...
Fuentes. http://www.poemas-del-alma.com/eduardo-zambrano.htm
Poemas extraídos del libro “Aquí afuera de Eduardo Zambrano”



 
Duelo

Lo frío del metal
como una extraña fiebre
alimentada por la ofensa.
Su peso de venganza
lo acomodé en mis manos
y a la vieja usanza
di siete pasos antes de voltear.
No había nadie, ni señas del patán
que arruinó mi vida;
por eso disparé contra mi pecho,
a sabiendas que sobreviviría.





Muladar


Amanezco
con el trajinar de las ratas
entre la hierba
y el hedor del perro muerto
que alguien abandonara anoche.

Escucho que pasan los albañiles.

Es aquí a donde vuelven
para descansar al cuerpo
de sus necesidades.

Hoy hará calor.
Quizá al final de la jornada
pueda entregarme a ese raro balbuceo de mentiras y glorias.
Como todos, he sentido el compromiso de ser feliz.

Pero pensar que un muladar puede ser un hombre
son tonterías.

Mi orgullo
es apenas esta brecha angosta
que me atraviesa.




Sectas


Hay quienes temen perder la eternidad
en un momento.
otros pierden todos los días el momento
al resguardo de la eternidad.

Dos sectas.
Dos abismos paralelos.

Pero qué se puede salvar de los salvos
sino el excremento.
Y qué se puede salvar del excremento
si no es un tufo de bondad.


Eduardo Zambrano
 

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