BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ah dejar el sueño dormir
y la paciencia sin límites,
abocar el cigarro a la despensa,
ahogar en un grito inhumano,
la pesquisa de encontrarse solo
y maniatado. Sí, en ese orgullo
debilitado, estirarse los músculos,
colgarlos, y tirar de los testículos,
con intensidad de sabio. Cuánto
me anulan las mediciones habituales,
tan mezquinas! Lloro entre tinieblas
corporales, y entre tinieblas corporales,
y sueños vencidos, arremeto con todo
contra todo. Suelo acostumbrarme
al diván amarillo, donde los espejos,
comulgan su silencio con azulejos y mosaicos,
las verdes llamas espejean su cintura inabarcable.
Sueño también adueñarme de un desorden
de palabras, donde ni tú ni yo, existan todavía.
Ah dejar el sueño dormido, y la palabra
en la boca, tan limpia, como una bala de algodón.
©
y la paciencia sin límites,
abocar el cigarro a la despensa,
ahogar en un grito inhumano,
la pesquisa de encontrarse solo
y maniatado. Sí, en ese orgullo
debilitado, estirarse los músculos,
colgarlos, y tirar de los testículos,
con intensidad de sabio. Cuánto
me anulan las mediciones habituales,
tan mezquinas! Lloro entre tinieblas
corporales, y entre tinieblas corporales,
y sueños vencidos, arremeto con todo
contra todo. Suelo acostumbrarme
al diván amarillo, donde los espejos,
comulgan su silencio con azulejos y mosaicos,
las verdes llamas espejean su cintura inabarcable.
Sueño también adueñarme de un desorden
de palabras, donde ni tú ni yo, existan todavía.
Ah dejar el sueño dormido, y la palabra
en la boca, tan limpia, como una bala de algodón.
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