sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
EL ADN de un verso
es donde las letras se enrollan en las palabras
y gritan en la violación de un verso
y aman en la literatura del alma de los sueños
y habitan en los hechos
y se revuelven en el deseo
y se enganchan en las lágrimas
para acariciar un beso
y se acuestan entre los labios que expresan un deseo.
El origen de las almas compuestas en un conjunto de letras que aman y desean ser vírgenes
que anochecen en las estrellas
y se evaporan en la tinta de una pluma
donde el poeta narra el beso de cada lágrima
para intensificar la llamada hacia los tiempos
se eclipsan los túneles de los párrafos
que originan la señal de los acueductos de los puntos.
En la rama poética donde sale el alma al viento
y las estrellas de sol y luna
se besan en las metáforas
y se origina el placer del texto
y se enganchan las vistas en un mundo de voces
narrando el ADN de un verso
el corazón que ama y que se disuelve entre las letras fundidas en las imágenes
y arrolladas por la imaginación
y secuestradas por el tiempo
los amuletos de cada frase
que dan el origen a las palabras
y los movimientos que desatan
la adrenalina de la tinta
que enganchan al amor
y se ve su lujuria
explosividad de un verso a otro
que desata la llamada de un orgasmo eclipsado por las llamadas de cuerpos de letras que penetran versos y los sujetan en la luz de las velas
y ahí en el alma de una luz
se desata el desbocamiento
hacia la superficie de un sueño adicto a una palabra
te amo
y en el que se curvan las fantasías
hacia un deleite de voces
que hacen derramar sudor en los poros de la pluma que escribe hasta más allá de un diluvio
que se aclimata a un acto llamado poesía.