Desterrado del barro de mis sucias carnes,
marcho errante entre lunas y llantos.
Rota la frontera entre la crueldad y las sonrisas.
Sin el torturante peso del deber y sin el mundano
karma del querer (que siempre muta en olvido)
Vida después muerte; más allá, sin relojes,
mis días.
marcho errante entre lunas y llantos.
Rota la frontera entre la crueldad y las sonrisas.
Sin el torturante peso del deber y sin el mundano
karma del querer (que siempre muta en olvido)
Vida después muerte; más allá, sin relojes,