El agua 8

¡Un ovillejo cervantino !
"Arquímedes puso el marco"
"que vuelve de pluma el plomo"
la ley de flotación de Arquímides,
¡un paje arrastrando un barco!».
Cuesta imaginarlo, pero el agua como bien "vuelve de pluma el plomo" sin olvidar que
también guarda en su estómago los barcos que se ha tragado; me ha parecido ingenioso, casi una adivinanza, Jorge.
Beso
Isabel
 
¡Un ovillejo cervantino !
"Arquímedes puso el marco"
"que vuelve de pluma el plomo"
la ley de flotación de Arquímides,
¡un paje arrastrando un barco!».
Cuesta imaginarlo, pero el agua como bien "vuelve de pluma el plomo" sin olvidar que
también guarda en su estómago los barcos que se ha tragado; me ha parecido ingenioso, casi una adivinanza, Jorge.
Beso
Isabel
Gracias por pasar, querida Isabel. Estamos tan acostumbrados al fenómeno que ya no nos sorprende, pero realmente el Ingeniero al que me gusta mencionar, pese a mi recalcitrante ateísmo, tuvo una brillante idea al proveernos de abundantes aguas a fin de alivianar los objetos. La historia sería muy otra sin este hecho y, por supuesto, la gentil presencia de Eolo que nos regaló los vientos para navegar...

abrazo
j.
 
El agua y sus propiedades... y por Arquímedes viniste, y con principios.
Este paje parece ya todo un marinero.
Buena brújula, Jorge, y yo encantado de la flotabilidad del asunto y con la inspiración que nos traes.
Un abrazo primaveral.
Gran invento el del empuje, estimado Vicente. En el Código Civil argentino se conservaba hasta hace pocos años la legislación que establecía, como obligación para los pobladores de las orillas de los ríos, el respeto al «camino de sirga», algunos metros que debían dejar libres en la orilla para que caminaran los caballos o bueyes que arrastraban a las naves río arriba (en los ríos de llanura, claro).

Pensé en ti al escribir este ovillejo de quebrados tetrasílabos, donde es claro que el décimo verso no puede armarse por superposición de los quebrados sino usando la figura retórica de recolección. Como antecedente, te dejo aquí un ovillejo de Cervantes, tomado de «La ilustre fregona»:

¿Quién de amor ventura halla?
El que calla.
¿Quién triunfa de su aspereza?
La firmeza.
¿Quién da alcance a su alegría?
La porfía.
Deste modo, bien podría
esperar dichosa palma
si en esta empresa mi alma
calla, está firme y porfía.

abrazo
j.
 
Gran invento el del empuje, estimado Vicente. En el Código Civil argentino se conservaba hasta hace pocos años la legislación que establecía, como obligación para los pobladores de las orillas de los ríos, el respeto al «camino de sirga», algunos metros que debían dejar libres en la orilla para que caminaran los caballos o bueyes que arrastraban a las naves río arriba (en los ríos de llanura, claro).

Pensé en ti al escribir este ovillejo de quebrados tetrasílabos, donde es claro que el décimo verso no puede armarse por superposición de los quebrados sino usando la figura retórica de recolección. Como antecedente, te dejo aquí un ovillejo de Cervantes, tomado de «La ilustre fregona»:

¿Quién de amor ventura halla?
El que calla.
¿Quién triunfa de su aspereza?
La firmeza.
¿Quién da alcance a su alegría?
La porfía.
Deste modo, bien podría
esperar dichosa palma
si en esta empresa mi alma
calla, está firme y porfía.

abrazo
j.
Conocía este ovillejo de Cervantes, lo que desconocía era esa ley argentina de protección de las orillas de los ríos para poder remolcar por fuerza (a “tiro y arrastre” diríamos aquí en Valencia) los barcos.
Gracias por la información, Jorge.
Un abrazo.
 
Conocía este ovillejo de Cervantes, lo que desconocía era esa ley argentina de protección de las orillas de los ríos para poder remolcar por fuerza (a “tiro y arrastre” diríamos aquí en Valencia) los barcos.
Gracias por la información, Jorge.
Un abrazo.
Esto parece decir el artículo 553 del Código Civil de España:

Las riberas de los ríos, aun cuando sean de dominio privado, están sujetas en toda su extensión y sus márgenes, en una zona de tres metros, a la servidumbre de uso público en interés general de la navegación, la flotación, la pesca y el salvamento.

Los predios contiguos a las riberas de los ríos navegables o flotables están además sujetos a la servidumbre de camino de sirga para el servicio exclusivo de la navegación y flotación fluvial.

Si fuere necesario ocupar para ello terrenos de propiedad particular, procederá la correspondiente indemnización.
 
¿Cómo con tal tonelaje
puede un paje?
¿Véis con todo lo que lastra
cómo arrastra
cruzando por ancho charco
un gran barco?
Arquímedes puso el marco
que vuelve de pluma el plomo:
podemos exclamar: «¿cómo?,
¡un paje arrastrando un barco!».

Me gusto lo que has escrito por dos razones, el mencionar el principio de Arquimedes como herramienta de gran valor en la navegaciòn y segundo, la especie de acertijo con esto del paje arrastrando el barco. no se porque razon pensè en Gulliver y sus aventuras en Liliput hehehehe ¡¡ Algo tengo de razòn pues Gulliver despuès de salvar a los Liliputienses arrastrando los barcos enemigos fue preso. Mejor no sigo para no enojarte, te dejo mi saludo sincero.
 
Me gusto lo que has escrito por dos razones, el mencionar el principio de Arquimedes como herramienta de gran valor en la navegaciòn y segundo, la especie de acertijo con esto del paje arrastrando el barco. no se porque razon pensè en Gulliver y sus aventuras en Liliput hehehehe ¡¡ Algo tengo de razòn pues Gulliver despuès de salvar a los Liliputienses arrastrando los barcos enemigos fue preso. Mejor no sigo para no enojarte, te dejo mi saludo sincero.
Interesante asociación sinestésica la tuya: si yo digo que el agua hace livianos los barcos, tu recuerdas esa imagen de Gulliver (que me vino inmediatamnte a las retinas cuando lo mencionaste) arrastrando los barcos pequeños. ¿Por qué me habría de enojar? Me gustan los comentarios que iluminan senderos en el jardín de la cultura...
abrazo
j.
 
Que ingenioso Jorge. Un curioso ovillejo sobre la flotablidad y con tintes de adivinanza.
Me ha encantado leerte.
Sebas.
Pensé en hacer lo que yo llamo una ovinanza acerca del agua, pero la verdad es que no estoy estos días para nada inspirado...

gracias y abrazo, Sebas
j.
 
Estimado Jorge...
Para un gran navegante como vos, El Principio de Arquímedes no podía estar ausente en tus versos sobre "El Agua", y supongo que ese paje a quien haces referencia que arrastra un barco, debe ser algún nieto tuyo que ha salido a navegar con vos.
Te dejo un gran abrazo.
 
¿Cómo con tal tonelaje
puede un paje?
¿Véis con todo lo que lastra
cómo arrastra
cruzando por ancho charco
un gran barco?
Arquímedes puso el marco
que vuelve de pluma el plomo:
podemos exclamar: «¿cómo?,
¡un paje arrastrando un barco!».
Hoy es el día de las extrañezas, hermano. ¿Un ovillejo con todos sus pies tetrasílabos? ¡Hum, no sé! Lo cierto es que todos entraron, aunque con calzador, en el octosílabo final. En mi opinión, se sale demasiado del modelo cervantino, ¿no lo crees?, y tiene detalles que revisaría, como esa triple asonancia en el quinto verso: -ando, -ancho, -arco ¡Rarísma! A esto se suma mi desorientación sobre el uso que le das a la palabra «paje». Una lucecita, por el amor de Dios, a ver si puedo desentrañar el misterio de esta ovinanza...
 
Última edición por un moderador:
Hoy es el día de las extrañezas, hermano. ¿Un ovillejo con todos sus pies tetrasílabos? ¡Hum, no sé! Lo cierto es que todos entraron, aunque con calzador, en el octosílabo final. En mi opinión, se sale demasiado del modelo cervantino, ¿no lo crees?, y tiene detalles que revisaría, como esa triple asonancia en el quinto verso: -ando, -ancho, -arco ¡Rarísma! A esto se suma mi desorientación sobre el uso que le das a la palabra «paje». Una lucecita, por el amor de Dios, a ver si puedo desentrañar el misterio de esta ovinanza...
Como podrás ver en mi respuesta a Alonso, lo de los quebrados tetrasílabos en un ovillejo también lo intentó Cervantes en «La ilustre fregona». Me interesa especialmente este ejemplo porque pone muy en evidencia que la intención de Cervantes en el último verso nunca fue la mera repetición de los quebrados, sino la de usar con ellos la retórica de recolección.

Tiene algo de humorístico este ovillejo (que no es ovinanza), y esas asonancias más: imaginé el «plot, plot, plot» de las botas del paje en el barro. El uso de la palabra «charco» también es humorístico, claro (difícil que flote un barco en un charco). En cuanto a la idea que yo tengo de «paje», es la de un joven criado.
abrazo y gracias
J.
 
Última edición:
Estimado Jorge...
Para un gran navegante como vos, El Principio de Arquímedes no podía estar ausente en tus versos sobre "El Agua", y supongo que ese paje a quien haces referencia que arrastra un barco, debe ser algún nieto tuyo que ha salido a navegar con vos.
Te dejo un gran abrazo.
La verdad es, Romina, que me acuerdo de Arquímedes cada vez que tengo que arrastrar mi bote, que es bastante pesado, hasta la orilla; una vez que logro meterlo al agua, lo muevo con un dedo, pero en tierra ¡uffff! Recordé la encantadora legislación acerca de los caminos de sirga y... así salió.
abrazo
J.
 

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