Ania Kupuri
Poeta recién llegado
La magia de tus albores
envuelta en tul de besos
negaste
a este corazón sublimado
entre la negrura
de un desvelo rutinario.
¡Cuántas veces profese tu labio!
Mientras callabas
y desenvolvías la mirada
entre los pajarillos
huyendo hacía campos sureños.
Nunca.
Y el alma se tornó cascada
que rompe los sueños.
¡Qué triste fue tu posición!
Las vísceras se revolcaron sobre
las dolorosas verdades.
Y yo
maniatado hasta la cordura
sin comprender lo entendible
sin meditar lo ya expuesto.
Como ráfaga perdida
entre la negrura de lo rutinario.
Sin tus albores en tul
ahogando la magia de tus besos…
©
envuelta en tul de besos
negaste
a este corazón sublimado
entre la negrura
de un desvelo rutinario.
¡Cuántas veces profese tu labio!
Mientras callabas
y desenvolvías la mirada
entre los pajarillos
huyendo hacía campos sureños.
Nunca.
Y el alma se tornó cascada
que rompe los sueños.
¡Qué triste fue tu posición!
Las vísceras se revolcaron sobre
las dolorosas verdades.
Y yo
maniatado hasta la cordura
sin comprender lo entendible
sin meditar lo ya expuesto.
Como ráfaga perdida
entre la negrura de lo rutinario.
Sin tus albores en tul
ahogando la magia de tus besos…
©
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