jeanpau
Poeta asiduo al portal
Recuerdo visceral
Como el capullo, como el ámbar…
Mi alma te nostalgia lo lejos.
Estrecho esa mirada infinita en los mejores paisajes que me rodean,
y no se dejan conjugar,
como el recuerdo de su sonrisa.
A pesar de no oír su voz… una aguja cosquillea sobre mi tez,
recordándole que yo todo lo tuve…
Y como de su envoltura rodaban los más íntimos susurros a su oído.
Recorre el campo aprisionado en su nombre,
la llama que engrandece la vida…
¡A veces es tan lejana la palabra y tan sencilla ¡
Como el mencionarte.
Porque en la hora de estrechar vastos recuerdos, existes tú…
desde la infancia hasta el último latido.
Desearé coronarte a ti de todos estos sueños…
realidades íntegras, tristezas compartidas.
Del campo alegre que miro… admiro también su figura…
su ardorosa pasión.
Que para enlutarme supo prorrumpir mi letargo.
Como antes y como después te nostalgia.
Serán las tardes fraudulentas
que esta vez cobijen su figura subterránea.
Existiré allí en el paisaje sin notarlo, sin mentirlo…
Explicaré con las mariposas en su fuente,
mientras suspires de ese amor lejano y salvaje.
Nada ahora se somete ante ti…
Porque el tiempo es sabio como su belleza,
que cruza como el náufrago,
hacia quien fuera ese capitán ultramarino.
Ahora merezco entrever la dulzura del viento…
que engendran con sus finas palabras,
silbidos y susurros de una musa,
que deseo existirlo otra vez en mi razón…
…Así te existiré mientras nostalgia
este paisaje lejano y sencillo...
Como el capullo, como el ámbar…
Mi alma te nostalgia lo lejos.
Estrecho esa mirada infinita en los mejores paisajes que me rodean,
y no se dejan conjugar,
como el recuerdo de su sonrisa.
A pesar de no oír su voz… una aguja cosquillea sobre mi tez,
recordándole que yo todo lo tuve…
Y como de su envoltura rodaban los más íntimos susurros a su oído.
Recorre el campo aprisionado en su nombre,
la llama que engrandece la vida…
¡A veces es tan lejana la palabra y tan sencilla ¡
Como el mencionarte.
Porque en la hora de estrechar vastos recuerdos, existes tú…
desde la infancia hasta el último latido.
Desearé coronarte a ti de todos estos sueños…
realidades íntegras, tristezas compartidas.
Del campo alegre que miro… admiro también su figura…
su ardorosa pasión.
Que para enlutarme supo prorrumpir mi letargo.
Como antes y como después te nostalgia.
Serán las tardes fraudulentas
que esta vez cobijen su figura subterránea.
Existiré allí en el paisaje sin notarlo, sin mentirlo…
Explicaré con las mariposas en su fuente,
mientras suspires de ese amor lejano y salvaje.
Nada ahora se somete ante ti…
Porque el tiempo es sabio como su belleza,
que cruza como el náufrago,
hacia quien fuera ese capitán ultramarino.
Ahora merezco entrever la dulzura del viento…
que engendran con sus finas palabras,
silbidos y susurros de una musa,
que deseo existirlo otra vez en mi razón…
…Así te existiré mientras nostalgia
este paisaje lejano y sencillo...