Tu esencia
Poeta recién llegado
El alba de un poeta
Llora el corazón de un poeta
Cuando ve a su amor partir,
Llora el poeta
Cuando no tiene su sentir.
Y al Alba le llamaba cobarde
Por huir al mediodía,
Y el poeta moraba en su adarve;
Sus pasos su tormento, las palabras su guía.
Al Alba vio partir aquella tarde
Y en sus ojos una tormenta de agua fina
El Alba también lloró aquella noche
Por saber que de su poeta no sabría.
Como si de nubes se tratase,
El Alba no salía,
Y el poeta veía, llorando al mar,
Un reflejo que a su amor no le traía.
Y cuando dio cuenta,
No eran veleros surcando el agua,
Eran lágrimas de un poeta
Que el cariño anhelaba.
Noches sin sol, días sin Alba,
Solo el estremecimiento
De un alma que en el mar penaba.
Solo, sin verso ni palabra
Solo murió su lenguaje
Y también su alma.
Y solo en el mar lloraba:
-Llora el corazón de un poeta
Cuando ve a su amor partir,
Llora el poeta
Cuando no tiene su sentir.
Ya el océano en calma,
El cielo sueños del poeta,
Vio despertar a su amada
Al otro extremo de la tierra,
Espejismos argentes
Eran sus ojos de plata.
Loco por volver a deleitarse
En su mirada
Volver a coleccionar el jade
Que tenía en sus ojos,
Volar cuando ella lo observaba.
El poeta detuvo el tiempo
Sólo para que no acabara esa mañana,
La de su Alba sonriente
Que de lejos, ya le besaba.
Durmió tranquilo su corazón,
Cuando esa noche lo hizo su amada,
Halló paz con la condición
De que ella nunca lo abandonara.
Y sentadito cada noche,
En sus manos su guitarra,
Canta el llanto en el horizonte,
Para dormir a su Alba:
-Lloró mi corazón de poeta
Al verte de nuevo partir,
Lloró mi corazón de poeta pero ya no llora:
Porque te tiene a ti
Llora el corazón de un poeta
Cuando ve a su amor partir,
Llora el poeta
Cuando no tiene su sentir.
Y al Alba le llamaba cobarde
Por huir al mediodía,
Y el poeta moraba en su adarve;
Sus pasos su tormento, las palabras su guía.
Al Alba vio partir aquella tarde
Y en sus ojos una tormenta de agua fina
El Alba también lloró aquella noche
Por saber que de su poeta no sabría.
Como si de nubes se tratase,
El Alba no salía,
Y el poeta veía, llorando al mar,
Un reflejo que a su amor no le traía.
Y cuando dio cuenta,
No eran veleros surcando el agua,
Eran lágrimas de un poeta
Que el cariño anhelaba.
Noches sin sol, días sin Alba,
Solo el estremecimiento
De un alma que en el mar penaba.
Solo, sin verso ni palabra
Solo murió su lenguaje
Y también su alma.
Y solo en el mar lloraba:
-Llora el corazón de un poeta
Cuando ve a su amor partir,
Llora el poeta
Cuando no tiene su sentir.
Ya el océano en calma,
El cielo sueños del poeta,
Vio despertar a su amada
Al otro extremo de la tierra,
Espejismos argentes
Eran sus ojos de plata.
Loco por volver a deleitarse
En su mirada
Volver a coleccionar el jade
Que tenía en sus ojos,
Volar cuando ella lo observaba.
El poeta detuvo el tiempo
Sólo para que no acabara esa mañana,
La de su Alba sonriente
Que de lejos, ya le besaba.
Durmió tranquilo su corazón,
Cuando esa noche lo hizo su amada,
Halló paz con la condición
De que ella nunca lo abandonara.
Y sentadito cada noche,
En sus manos su guitarra,
Canta el llanto en el horizonte,
Para dormir a su Alba:
-Lloró mi corazón de poeta
Al verte de nuevo partir,
Lloró mi corazón de poeta pero ya no llora:
Porque te tiene a ti