Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nos movemos sin encontrar la brújula o el Sur
En este raro camino que se desborda sin control,
Anoche simplemente fui yo
El que evitó un beso y tuvo un cambio de actitud.
Resolvemos crucigramas que no tienen respuesta
En vertical y horizontal siempre es la misma cosa,
Ya tus regazos no enamoran
A mis ganas de querer.
Y yo soy el ambulante, el otro, el repuesto sin remos,
Dime mañana si en este cuarto menguante
Encuentras mascarilla o guante
Que cure el sinsabor que nos tenemos.
Tú nunca fuiste culpable de las notas negras del amor,
Siempre, siempre fui yo,
Pero este perro se cansó de lamer los huesos
Y hoy aunque sigo en casa, se me ha ido el corazón.
Soldadito sin rifle ni escudo pero con emoción,
La elocuencia es un disfraz en mi interior,
Sirenita triste, en medio del mar hay un rincón
Donde viven las brujas que matan al amor.
Y yo paso de lejos, no soy galán para tu voz,
Soy solamente un triste murmullo en un espejo,
Al que preguntas si alguien es más bella
Y yo con lágrimas bien puestas, respondo que no.
Y yo soy el otro, el ambulante, el demonio
Que una vez amaste y hoy echas del colchón,
Que te acompañen los santos,
Porque lo que son mis besos, los guardo por rencor.
Merodean las falsas promesas y no les pongo atención,
Si quieres verme contento,
Inventa otro cuento donde no exista yo.
En este raro camino que se desborda sin control,
Anoche simplemente fui yo
El que evitó un beso y tuvo un cambio de actitud.
Resolvemos crucigramas que no tienen respuesta
En vertical y horizontal siempre es la misma cosa,
Ya tus regazos no enamoran
A mis ganas de querer.
Y yo soy el ambulante, el otro, el repuesto sin remos,
Dime mañana si en este cuarto menguante
Encuentras mascarilla o guante
Que cure el sinsabor que nos tenemos.
Tú nunca fuiste culpable de las notas negras del amor,
Siempre, siempre fui yo,
Pero este perro se cansó de lamer los huesos
Y hoy aunque sigo en casa, se me ha ido el corazón.
Soldadito sin rifle ni escudo pero con emoción,
La elocuencia es un disfraz en mi interior,
Sirenita triste, en medio del mar hay un rincón
Donde viven las brujas que matan al amor.
Y yo paso de lejos, no soy galán para tu voz,
Soy solamente un triste murmullo en un espejo,
Al que preguntas si alguien es más bella
Y yo con lágrimas bien puestas, respondo que no.
Y yo soy el otro, el ambulante, el demonio
Que una vez amaste y hoy echas del colchón,
Que te acompañen los santos,
Porque lo que son mis besos, los guardo por rencor.
Merodean las falsas promesas y no les pongo atención,
Si quieres verme contento,
Inventa otro cuento donde no exista yo.