El Amor, el árbol y el hombre

EL AMOR, EL ÁRBOL Y EL HOMBRE

Un lago hallé en tus ojos,
reflejándose un tierno y dulce amor.
Leer pude en tus labios la frescura,
cual gotas de rocío en los pétalos de una flor.
El amor toca tu puerta, no lo entiendes?
¡Abre las puestas de tu corazón!
No huyas del destino que con hitos,
marcó la senda que Dios te señaló.
Te busco en el emporio, en los eriales,
en la playa...no sé por donde estés.
A la sombra de un árbol desaté el desconsuelo,
y sin que lo supieras lloré.
Humedecido aquel mudo testigo,
me permitió tatuarle un corazón.
Entendió mi tristeza, y lloró,
los dos rompimos la efímera ilusión,
como se rompe el cristal de los recuerdos.
Yo partiré, a dónde? No lo sé.
El seguirá cubriendo con su sombra
mi tatuaje, que reza una oración
mirando inerme las indefensas rocas,
que el río las golpea sin cesar,
como a mi alma golpea tu devaneo,

y el remoquete de esta cruel realidad.
Ramiro Ponce P.
Muy hermoso poema de amor con bellas imagenes que plasman tus sentimientos. Grato leerte. Un abrazo amigo.
 
EL AMOR, EL ÁRBOL Y EL HOMBRE

Un lago hallé en tus ojos,
reflejándose un tierno y dulce amor.
Leer pude en tus labios la frescura,
cual gotas de rocío en los pétalos de una flor.
El amor toca tu puerta, no lo entiendes?
¡Abre las puestas de tu corazón!
No huyas del destino que con hitos,
marcó la senda que Dios te señaló.
Te busco en el emporio, en los eriales,
en la playa...no sé por donde estés.
A la sombra de un árbol desaté el desconsuelo,
y sin que lo supieras lloré.
Humedecido aquel mudo testigo,
me permitió tatuarle un corazón.
Entendió mi tristeza, y lloró,
los dos rompimos la efímera ilusión,
como se rompe el cristal de los recuerdos.
Yo partiré, a dónde? No lo sé.
El seguirá cubriendo con su sombra
mi tatuaje, que reza una oración
mirando inerme las indefensas rocas,
que el río las golpea sin cesar,
como a mi alma golpea tu devaneo,

y el remoquete de esta cruel realidad.
Ramiro Ponce P.
Magnifica obra que va descubriendo el paso de la desilusion amorosa-
un recorrido que va encontrando un fluido de melancolia plena y humana.
felicidades. magnifico. luzyabsenta
 
EL AMOR, EL ÁRBOL Y EL HOMBRE

Un lago hallé en tus ojos,
reflejándose un tierno y dulce amor.
Leer pude en tus labios la frescura,
cual gotas de rocío en los pétalos de una flor.
El amor toca tu puerta, no lo entiendes?
¡Abre las puestas de tu corazón!
No huyas del destino que con hitos,
marcó la senda que Dios te señaló.
Te busco en el emporio, en los eriales,
en la playa...no sé por donde estés.
A la sombra de un árbol desaté el desconsuelo,
y sin que lo supieras lloré.
Humedecido aquel mudo testigo,
me permitió tatuarle un corazón.
Entendió mi tristeza, y lloró,
los dos rompimos la efímera ilusión,
como se rompe el cristal de los recuerdos.
Yo partiré, a dónde? No lo sé.
El seguirá cubriendo con su sombra
mi tatuaje, que reza una oración
mirando inerme las indefensas rocas,
que el río las golpea sin cesar,
como a mi alma golpea tu devaneo,

y el remoquete de esta cruel realidad.
Ramiro Ponce P.

Lindo poema, Ramiro....y ¡qué hermoso compañero para consolarte de tu tristeza, encontraste: un árbol dócil y amable, con su sombra grata que a todos nos da cobijo. Felicito tu inspiración y te dejo mi abrazo.
 

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