Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Es mi alma,
aparece en el entierro:
casi desaparecido,
invisible, pero en fin,
en muerte oscura.
El tiempo no me olvida,
regreso del vacío
de las almas muertas,
tan vacío que
rechaza la existencia,
sin recordar los ojos,
viejos miedos,
ni los labios para saborear
el jugo de tus labios,
perdido en la canción
del frío eterno.
El amor más allá de la vida
se esfuma como un fantasma,
al igual que su tortura,
rápido, sin pausa ni demora,
conviviendo con las
cenizas de las
sensaciones muertas.
Acuérdate de mí en la tumba,
recuerda mi voz del pasado,
ora por el que se fue,
y derrama tus lágrimas en mi lápida.
aparece en el entierro:
casi desaparecido,
invisible, pero en fin,
en muerte oscura.
El tiempo no me olvida,
regreso del vacío
de las almas muertas,
tan vacío que
rechaza la existencia,
sin recordar los ojos,
viejos miedos,
ni los labios para saborear
el jugo de tus labios,
perdido en la canción
del frío eterno.
El amor más allá de la vida
se esfuma como un fantasma,
al igual que su tortura,
rápido, sin pausa ni demora,
conviviendo con las
cenizas de las
sensaciones muertas.
Acuérdate de mí en la tumba,
recuerda mi voz del pasado,
ora por el que se fue,
y derrama tus lágrimas en mi lápida.
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