Hejaran
Poeta asiduo al portal
EL AMOR ME ILUMINÓ ESTE CLAMOR.
Te he esperado
novia mía, parece
que me tienes olvidado.
Me provoca mandarte
un recado telepático, o un mensaje
electrónico, que me permita terminar con esta
ansiedad, que me mantiene melancólico.
No necesito
asomarme a la ventana
para verte, ni tu fotografía para quererte.
Cuando requiero
de tu presencia, cierro
los ojos y vienes hacia mi,
con la sonrisa que mi mente conserva de ti.
Pero esto no llena
mi alma, mi imaginación
no te alcanza a cautivar, y yo te
quiero tener frente a mi, para poderte besar.
Besos y más besos
nos volveríamos a dar, si nuestras
almas se volvieran a encontrar.
Pero veo que
pusiste mi corazón
en una balanza, y eso lo sentí
como una lanza,
En cambio
yo talle para ti
un pedestal, como a diosa,
o como a reina, o como tal.
Sé que el olvido
no es buena medicina,
son mejores los besos
y los nuestros nos los damos
como muchachos traviesos.
Recuerda el camino
andado, y trae a tu mente
mí presencia que es urgente.
Sé que no me
moriré de amor,
pero si sucede, le daré
gracias al Señor y a la vida,
por permitirme compartir tanta alegría
y felicidad con mi querida.
Aunque pasen
los años te tendré
en mi mente, pero no cautiva.
Sino como a la mujer, buena y bella, que a un
hombre le inyecta vida.
Te he esperado
novia mía, parece
que me tienes olvidado.
Me provoca mandarte
un recado telepático, o un mensaje
electrónico, que me permita terminar con esta
ansiedad, que me mantiene melancólico.
No necesito
asomarme a la ventana
para verte, ni tu fotografía para quererte.
Cuando requiero
de tu presencia, cierro
los ojos y vienes hacia mi,
con la sonrisa que mi mente conserva de ti.
Pero esto no llena
mi alma, mi imaginación
no te alcanza a cautivar, y yo te
quiero tener frente a mi, para poderte besar.
Besos y más besos
nos volveríamos a dar, si nuestras
almas se volvieran a encontrar.
Pero veo que
pusiste mi corazón
en una balanza, y eso lo sentí
como una lanza,
En cambio
yo talle para ti
un pedestal, como a diosa,
o como a reina, o como tal.
Sé que el olvido
no es buena medicina,
son mejores los besos
y los nuestros nos los damos
como muchachos traviesos.
Recuerda el camino
andado, y trae a tu mente
mí presencia que es urgente.
Sé que no me
moriré de amor,
pero si sucede, le daré
gracias al Señor y a la vida,
por permitirme compartir tanta alegría
y felicidad con mi querida.
Aunque pasen
los años te tendré
en mi mente, pero no cautiva.
Sino como a la mujer, buena y bella, que a un
hombre le inyecta vida.
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