Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
El espejo que te mira sabe la verdad,
el camino nunca te esperó
y los días siempre acababan marchándose,
solo ella permanecía junto a la primavera
que se hacía eterna en sus manos
dándote promesas de esas que a veces
cuando el sol sonríe se cumplen o no,
una mirada entre rosas, una palabra con lluvia,
una sonrisa viajera, un hasta luego con eco,
dibujaban sobre tu rostro momentos de trigo
y voces de agua que surcaban tus mejillas,
el ayer se quedaba en el ayer,
florecían desembarcos en su cintura
y ella abría los ojos como un verbo
y un silencio se escondía en sus palabras
enamoradas de las aves migratorias,
jamás la luna la vio desnuda de risa
ni un suspiro se le cayó al suelo en un descuido,
tú abrazabas las flores de su boca
y besabas el tiempo que regalaban sus labios,
un día se marchó diciendo que te quería,
el amor que le diste te ha servido
para no perder nunca la esperanza.
el camino nunca te esperó
y los días siempre acababan marchándose,
solo ella permanecía junto a la primavera
que se hacía eterna en sus manos
dándote promesas de esas que a veces
cuando el sol sonríe se cumplen o no,
una mirada entre rosas, una palabra con lluvia,
una sonrisa viajera, un hasta luego con eco,
dibujaban sobre tu rostro momentos de trigo
y voces de agua que surcaban tus mejillas,
el ayer se quedaba en el ayer,
florecían desembarcos en su cintura
y ella abría los ojos como un verbo
y un silencio se escondía en sus palabras
enamoradas de las aves migratorias,
jamás la luna la vio desnuda de risa
ni un suspiro se le cayó al suelo en un descuido,
tú abrazabas las flores de su boca
y besabas el tiempo que regalaban sus labios,
un día se marchó diciendo que te quería,
el amor que le diste te ha servido
para no perder nunca la esperanza.