Angelo Lerrué
Poeta recién llegado
Nunca mis labios besaron tu boca
ni sobre tu mano posó mi mano,
no tuve la dicha de estar cercano
ni la fortuna del que besa y toca.
Nunca hubo una mirada que provoca
ni nunca estreché tu cuerpo gitano,
jamás te seduje sentado al piano,
ni con mis poemas te volví loca.
Nunca al oído te dije mis penas,
jamás mis alegrías tú conociste
ni tomamos café en tardes amenas.
Nunca te vi cuando estabas contenta
ni supe jamás cuando estabas triste...
porque el amor pasó, ¡sin darme cuenta!
ni sobre tu mano posó mi mano,
no tuve la dicha de estar cercano
ni la fortuna del que besa y toca.
Nunca hubo una mirada que provoca
ni nunca estreché tu cuerpo gitano,
jamás te seduje sentado al piano,
ni con mis poemas te volví loca.
Nunca al oído te dije mis penas,
jamás mis alegrías tú conociste
ni tomamos café en tardes amenas.
Nunca te vi cuando estabas contenta
ni supe jamás cuando estabas triste...
porque el amor pasó, ¡sin darme cuenta!