sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
El amor que se quedó grabado,
entre cada sueño que encendía su letra,
en los momentos que llegaron para poseer
a su buen acantilado ardiente,
eran las almas de la noche,
ese amor se quedó grabado
en puño y letra,
así hasta decirle sus bellos paisajes
en los cuales el desarrollo
del tiempo en la mirada
de una palabra
que se quedaba atrapada
entre el origen
de un laberinto
que caminaba a su voz,
en el tiempo que quedó maravillado
no existía precio
solo amor
ese que aguardaba
en la miel de los besos
para quedar lleno de sueños
hasta llegar a la brisa
que quedó a nombre
de su eterno poema
ese que seguía grabando
su origen
pues así fue como todo
se quedó sellado
y petrificado.
Última edición: