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Sabiendo que dormía
se levantó despacio
con las manos como guías
de la oscuridad del cuarto
y miró desde la puerta,
allí yacía Albertine
cuanta peluda belleza,
la robustez de sus formas
la estatua de las presencias
y Mario, sonríe de amor, la fuerza
que salta sobre la cama
y aquí amantes...se aman.