José Luis Pérez
Poeta recién llegado
Cuando al amor despertamos
a los sueños descubrimos
porque todo lo que amamos
como nuestro lo sentimos.
A los sueños que buscamos
como tales los pedimos
cuando amamos, pues soñamos
que de amor sólo vivimos.
De este amor exageramos
cuanto de él ya supimos,
con la voz todo callamos
y con los ojos decimos.
A la ilusión preguntamos
por lo que así perseguimos
la conciencia la ignoramos
sin saber más si sufrimos.
Cuando amamos suspiramos
y sentimos que nacimos
desde el momento en que amamos:
las puertas del alma abrimos.
Sin recordar olvidamos
lo que antes de amar vivimos
y hacia delante miramos
negando ver lo que vimos.
Y ese amor en que pensamos
si nos hace mal, perdimos
porque a su cruel juicio estamos
(sin este amor no existimos).
Si era libre ahora lo atamos,
si era uno, lo dividimos,
si era nuestro lo culpamos,
si era bien lo maldecimos.
Conque se vaya soñamos,
los sueños los destruimos,
las puertas del alma cerramos
y aún así de él no salimos.
Nunca nos recuperamos
y sabemos que morimos
cuando amamos y lloramos
cuando no correspondimos.
Sin esperanza esperamos
resignación aprendimos,
sin saber a dónde vamos
los que por amor sufrimos.
a los sueños descubrimos
porque todo lo que amamos
como nuestro lo sentimos.
A los sueños que buscamos
como tales los pedimos
cuando amamos, pues soñamos
que de amor sólo vivimos.
De este amor exageramos
cuanto de él ya supimos,
con la voz todo callamos
y con los ojos decimos.
A la ilusión preguntamos
por lo que así perseguimos
la conciencia la ignoramos
sin saber más si sufrimos.
Cuando amamos suspiramos
y sentimos que nacimos
desde el momento en que amamos:
las puertas del alma abrimos.
Sin recordar olvidamos
lo que antes de amar vivimos
y hacia delante miramos
negando ver lo que vimos.
Y ese amor en que pensamos
si nos hace mal, perdimos
porque a su cruel juicio estamos
(sin este amor no existimos).
Si era libre ahora lo atamos,
si era uno, lo dividimos,
si era nuestro lo culpamos,
si era bien lo maldecimos.
Conque se vaya soñamos,
los sueños los destruimos,
las puertas del alma cerramos
y aún así de él no salimos.
Nunca nos recuperamos
y sabemos que morimos
cuando amamos y lloramos
cuando no correspondimos.
Sin esperanza esperamos
resignación aprendimos,
sin saber a dónde vamos
los que por amor sufrimos.
::