Un pensamiento superior para retrocer al eje superior de los miedos,
ese espacio donde conviven los ángulos intranquilos de la vida.
EL ÁNGULO INTRANQUILO DE LA VIDA.
Quisiera espolvorear este pesado vacío
que desbordante cuelga como una raíz
en alientos dibujados por áuricas nubes
y obscenos murmullos de sus volúmenes.
Cansado de avistar borradores,
nieblas, peldaños y puertas,
busco ese deshielo de nocturno
para que la memoria desnuda
y sin cuerpo
tome prestado el espejo de los remolinos.
Oigo estertores y elevados gritos lejanos
que en ahogo se siembran en mis oídos.
Quiero coger el polvo del silencio absoluto
y que mi mente se atraviese en persianas
de equilibrios sin coordenadas, inespaciales
Un temor enredado baña esa fría soledad,
abro la tapa para que suenen teclas de ecos
en el largo cauce,
una mirada extraviada,
mientras la laxitud ignora a las manos.
Tengo miedo.
Los corajes me abandonan,
una sensación fría de cama aprovechada
y sabanas que se enredan en las soledades.
Solo un ruido soprano deja mi ala abierta,
fluye el aire y se producen golpes de viento,
paladares de lluvias en alfabetos de labios.
Nombre violentado por mi boca, debilidad,
oraciones y balanzas de historias pisadas.
Ese miedo persigue mis pasos por el pasillo;
distingo un grito,
la mente calmada
bebe a ritmo de voz.
Creo que no está sola,
después de todo.
* * * * * * *
luzyabsenta
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