angelsinalma
Poeta recién llegado
Descubrí,
que soy el hijo no reconocido de Caín,
el anticristo mas mimado por Dios
en esa tarde que la vi partir.
Baje por un rato al infierno angelical
del adagio en sol menor,
y descubrí el masoquismo
que en mi habitaba,
sonriendo mientras lloraba,
por no aceptar lo que dictaminaba
el cielo.
Corrí por las sombrías y desordenadas
maneras,
que me impusieron para existir
al quitarme las alas,
mientras le rogaba a sus ojos
que no me dejasen caer,
hacia el mar del olvido.
El olvido cósmico que me lleva
a bailar con las estrellas,
para pedirles
un poco de amor.
Descubrí…,
la alquimia,
mientras enterraba mi fe,
en un desgarrador grito
del corazón,
!un anticristo mimado por Dios!
pues me deja vagar por todos los puntos
límites,
de la soledad.
Amo y señor de la desesperanza,
aventurero de los sueños que tiene la nada,
tuve el honor de ser,
en esa tarde que la vi partir.
Aprendí a rezar en la oscuridad,
credos que me dieron la amargura,
el odio,
al buscar mi alma en un espejo,
y no poder encontrarla,
mientras le rogaba a sus ojos
que no me dejen sin ella.
Pero es lo que en mi evangelio
esta escrito,
que sería el eterno saboteador
de mi pasión,
un profeta de ilimitadas
excusas.
!El hijo no reconocido de Caín!
tuvo vergüenza al verme,
matar de a poco el cariño,
que tuve en las palmas
de mis manos,
aplastándolo,
y sin darme cuenta,
no hacerme cargo.
Fui desterrado…,
del fértil pecho que aprendí,
a querer,
por conservar la última gota,
de su sangre,
mientras le rogaba a sus ojos,
que no me dejen,
descubrí…,
que soy el anticristo mas mimado por Dios,
en esa tarde,
que la vi partir
que soy el hijo no reconocido de Caín,
el anticristo mas mimado por Dios
en esa tarde que la vi partir.
Baje por un rato al infierno angelical
del adagio en sol menor,
y descubrí el masoquismo
que en mi habitaba,
sonriendo mientras lloraba,
por no aceptar lo que dictaminaba
el cielo.
Corrí por las sombrías y desordenadas
maneras,
que me impusieron para existir
al quitarme las alas,
mientras le rogaba a sus ojos
que no me dejasen caer,
hacia el mar del olvido.
El olvido cósmico que me lleva
a bailar con las estrellas,
para pedirles
un poco de amor.
Descubrí…,
la alquimia,
mientras enterraba mi fe,
en un desgarrador grito
del corazón,
!un anticristo mimado por Dios!
pues me deja vagar por todos los puntos
límites,
de la soledad.
Amo y señor de la desesperanza,
aventurero de los sueños que tiene la nada,
tuve el honor de ser,
en esa tarde que la vi partir.
Aprendí a rezar en la oscuridad,
credos que me dieron la amargura,
el odio,
al buscar mi alma en un espejo,
y no poder encontrarla,
mientras le rogaba a sus ojos
que no me dejen sin ella.
Pero es lo que en mi evangelio
esta escrito,
que sería el eterno saboteador
de mi pasión,
un profeta de ilimitadas
excusas.
!El hijo no reconocido de Caín!
tuvo vergüenza al verme,
matar de a poco el cariño,
que tuve en las palmas
de mis manos,
aplastándolo,
y sin darme cuenta,
no hacerme cargo.
Fui desterrado…,
del fértil pecho que aprendí,
a querer,
por conservar la última gota,
de su sangre,
mientras le rogaba a sus ojos,
que no me dejen,
descubrí…,
que soy el anticristo mas mimado por Dios,
en esa tarde,
que la vi partir
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