El antiguo manicomio

El hombre del porsaco

Poeta recién llegado
Vaya pestiño de herencia me ha dejado el tío Antonio,
una lóbrega mansión que en su dia fué manicomio.
Ubicada en pleno bosque sólo los lobos se sienten,
tierras de las que se cuenta desaparece la gente.

No le falta ni un 'detalle', sus cipreses mortuorios,
su sótano, su pantano y hasta un horno crematorio.

Las noches son un infierno, se oyen golpes y carreras
y gritos desgarradores que erizan la piel entera.
Provienen del ala este que está medio derrumbada,
es la zona en la que entonces a los locos internaban.

Aún así me adentro a oscuras, me alumbro con la tormenta
que deja ver a unos seres que de carne se alimentan.
Me confunden con mi tío, me rodean y me abrazan,
están cubiertos de sangre porque han salido de caza.

Las cosas del tío Antonio, no leía un documento
y se compró un manicomio con los enfermos aún dentro.

Él también oía voces y no tardó en congeniar,
fué el amigo y el maestro que los enseñó a cazar,
y además caza mayor, nada de tordos ni liebres,
ya veo donde va a parar la gente que aquí se pierde.

Uy si llego yo a saber que era casa compartida,
al menos se autoabastecen porque yo no hago comida,
si a mí lo que me gustaba es la casita del pueblo,
sólo quedan cuatro abuelos pero al menos están cuerdos.

Sin embargo me quedé en vez de salir corriendo
y mi razón día a día se ha ido desvaneciendo.

Tal vez siempre fuí un loco destinado a este lugar,
ya vivo en el ala este junto a todos los demás.
Frenesí, gritos, delirio, uno más de la manada,
incluso cazo con ellos...aunque yo me hago ensaladas.

(Moraleja)
Solamente la locura te conduce a la verdad
y te muestra cuan absurda es la vida en realidad.
 
Vaya pestiño de herencia me ha dejado el tío Antonio,
una lóbrega mansión que en su dia fué manicomio.
Ubicada en pleno bosque sólo los lobos se sienten,
tierras de las que se cuenta desaparece la gente.

No le falta ni un 'detalle', sus cipreses mortuorios,
su sótano, su pantano y hasta un horno crematorio.

Las noches son un infierno, se oyen golpes y carreras
y gritos desgarradores que erizan la piel entera.
Provienen del ala este que está medio derrumbada,
es la zona en la que entonces a los locos internaban.

Aún así me adentro a oscuras, me alumbro con la tormenta
que deja ver a unos seres que de carne se alimentan.
Me confunden con mi tío, me rodean y me abrazan,
están cubiertos de sangre porque han salido de caza.

Las cosas del tío Antonio, no leía un documento
y se compró un manicomio con los enfermos aún dentro.

Él también oía voces y no tardó en congeniar,
fué el amigo y el maestro que los enseñó a cazar,
y además caza mayor, nada de tordos ni liebres,
ya veo donde va a parar la gente que aquí se pierde.

Uy si llego yo a saber que era casa compartida,
al menos se autoabastecen porque yo no hago comida,
si a mí lo que me gustaba es la casita del pueblo,
sólo quedan cuatro abuelos pero al menos están cuerdos.

Sin embargo me quedé en vez de salir corriendo
y mi razón día a día se ha ido desvaneciendo.

Tal vez siempre fuí un loco destinado a este lugar,
ya vivo en el ala este junto a todos los demás.
Frenesí, gritos, delirio, uno más de la manada,
incluso cazo con ellos...aunque yo me hago ensaladas.

(Moraleja)
Solamente la locura te conduce a la verdad
y te muestra cuan absurda es la vida en realidad.
Bella la propuesta final, real y sincera. la realidad en ocasiones
nos deja esos campos de locura otrogada, el poema es intenso
y se disfruta al maximo. saludos amables de luzyabsenta
 

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