El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Se advierte hay alguna que otra mala palabra en el texto.
Estaba cansada,
harta
picoteada
Podrida
Dijo entre sollozos, tras enormes lentes oscuros
que lo contaría todo.
Que arrastraría a muchos en su caída
Le acercaron cámaras y micrófonos,
y un pañuelo para que se sonara.
Se llamaba…
no, mejor no daré nombres,
a ver si me meten una querella también a mi estos
Payasos Mediáticos Auto-justificados.
Se hablan y se contestan entre ellos
por la pantalla abierta de los canales
supuestamente públicos.
Y…
estaba ahí, pobrecita la ciruela,
ella o otra parecida
cada santo e irrepetible día…
Con su colágeno y su tintura
su parla circular y contradictoria.
Enredándose y desenredándose las crenchas con el índice
mascando chicle
diciendo: “boludo” cada cinco palabras en promedio.
Boludo.
Alargó el llanto con horribles contorsiones,
No soltaba prenda,
su representante no le hacía la seña,
el cheque aún no se acreditaba.
Ya estaba todo en el juzgado:
La boleta iva exento del anillo de diamantes,
de la habitación del hotel,
La ecografía difusa
el implante de siliconas,
el encefalograma suspendido por falta de quórum.
Allí estaba, malgastando pantalla.
Haciendo su gran aporte al saber y la cultura,
Malgastando aire,
impulsada por inescrupulosos productores
sostenidos con propaganda oficial en las tandas.
Cometiendo un no sé si perdonable uso y abuso de la democracia,
haciendo perder la paciencia,
la fe en la especie humana…
Poco importaba que a nadie le importara.
Que esa mujer no dijera nada sustancioso
más que boludo y boludo
ocho veces por minuto
por no sé que trivial escándalo entre vedetes.
Ocupando su idiotez un lugar en el juzgado sobrecargado,
Desplazando adopciones,
madres presas,
pueblos que luchan porque no les desmonten su hábitat
y otras cosas notan importantes
como contemplar la caída de la ciruela.
Entérese de los pormenores
en instantes,
en directo
en “el canal de la familia”
Si tiene ganas de hacerse,
hágase un nudo.
Boludo.
La cosa se define
después de estos consejos comerciales.
¡Plop!
www.elsolyanoeselsol.blogspot.com
Boludo: Palabra insultante, equivalente tal vez a: tonto. Que por abuso mediático, pasó a ser de uso corriente para referirse al otro. Debió reemplazarse para su uso hiriente por su similar: pelotudo, aunque en realidad es otra cosa… pero, vale como sucedáneo.
Antes del vaciado de sentio había varios tipos de boludo.
Ejemplos:
el esférico: es b… por donde se lo mire
el campana: es tan, tan, tan boludo.
el espejo: imita las boludeces que ve.
El re-boludo o rebolú: muuuuy boludo, casi orillando lo pelotudo.
Igualmente si viene a Buenos Aires y alrededores, tenga cierto cuidado en su uso.
Algunos no miramos tanta televisión, y podríamos tomar a mal que nos llame así por la calle para preguntarnos una dirección o la hora. Prefiera el uso de : “Che”, “Fiera”, “fierita”, “Fiera lunática”, “loco”, “locura”, “potencia”, “Maestro”, “Máster”, “Disculpe”, “eh” o directamente : “Me dice la hora.” como haría un porteño de ley, que sería contestado a secas con un : “Seis menos diez.” o simplemente: “menos diez” si el interrogador tiene aspecto de persona informada o que esté apurada por un trámite o cita a una hora determinada, haciéndose para esto inútil el saber de la hora, dado que a un “abombado” que llega cincuenta minutos tarde, no podría preocuparle ese detalle.
Esté atento, pues estos intercambios suelen darse con la gente en pleno desplazamiento y sin detenerse. Se presupone que las dos partes han establecido contacto visual previamente y cada uno sabe lo que quiere el otro antes de empezar el diálogo.
Se supone que el inquisidor vió el reloj, evitando una larga explicación sobre robos, olvidos, empeños y otras yerbas, que puede ser remplazada por un desnudar la muñeca o una seña de “otra vez será” frunciendo la boca, y con una o ambas palmas apuntando hacia arriba.
Y a su vez, que el consultado sabe que su aparato está en hora. Evitando innecesarias sumas y restas, detenciones que a lo único que conducirán es a la desconfianza, y a una nueva pregunta a un tercero o cuarto para desempate, creando tumulto y entorpeciendo innecesariamente el tránsito.
Para el que mira esto de afuera, puede parecer una manera bruta o descortés.
Pero todo este diálogo conlleva una serie de cabeceos, miradas, modos de voz y posturas que obvian todo otro correlato y preámbulo, a todas luces impracticable en estas modernas metrópolis que se mueven al frenético compás de una orquesta de D´arienzo.
En donde siempre es un placer demorar la respuesta para que un apurado, pierda el semáforo para cruzar, y finalmente compruebe que por llegar cinco minutos tarde, no se acabó el mundo ni se enfermaron las palomas de las plazas.
Y de ser así…
que para la próxima encarnación se compre su propio reloj pulsera.
::. Una pasada pasar, ha sido...algo diferente
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