unpoemaentuespalda
Poeta recién llegado
Ayer me encontré nuestro árbol caído.
Aquel en el dibujamos un corazón
aquella mañana lluviosa de agosto
en que juramos no separarnos jamás.
Yace derribado y olvidado;
como yazco yo en este oscuro cuarto
de un hostal cualquiera, sin ti.
Oculto; como aquel poema que escribí
en tu espalda mientras te reías
y que juraste no borrar jamás,
en una de esas mentiras estúpidas
que el amor logra que nos creamos.
Seco como la saliva que dejé
allá donde terminaba aquel poema
mientras gemías de placer.
Intenté levantar aquel árbol
con el optimismo de alguien enamorado.
Pero no estás, y sin ti no soy más
que un hombre normal
caminando sólo al borde
de un bonito acantilado.
Aquel en el dibujamos un corazón
aquella mañana lluviosa de agosto
en que juramos no separarnos jamás.
Yace derribado y olvidado;
como yazco yo en este oscuro cuarto
de un hostal cualquiera, sin ti.
Oculto; como aquel poema que escribí
en tu espalda mientras te reías
y que juraste no borrar jamás,
en una de esas mentiras estúpidas
que el amor logra que nos creamos.
Seco como la saliva que dejé
allá donde terminaba aquel poema
mientras gemías de placer.
Intenté levantar aquel árbol
con el optimismo de alguien enamorado.
Pero no estás, y sin ti no soy más
que un hombre normal
caminando sólo al borde
de un bonito acantilado.