Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
En aquella mansión donde dormía
el cristal de mi cuerpo, las baldosas ceñían sus latidos,
los nombres se escurrían por los rectos tresillos,
el silencio era un sueño que crujía en el mármol lacerado,
nosotros un relámpago que embestía en otros universos.
Y en esa dimensión apocalíptica,
doblegada, sin pulso y sin estrellas, pactamos un encuentro, oscuro y contra el tiempo...
el cristal de mi cuerpo, las baldosas ceñían sus latidos,
los nombres se escurrían por los rectos tresillos,
el silencio era un sueño que crujía en el mármol lacerado,
nosotros un relámpago que embestía en otros universos.
Y en esa dimensión apocalíptica,
doblegada, sin pulso y sin estrellas, pactamos un encuentro, oscuro y contra el tiempo...