sara0305
Poeta fiel al portal
Estaba él, arrimado en un árbol
fingiendo leer poesía
y pretendiendo amarla,
mas su ceño se fruncía
cuando leía a Alejandra.
Bajó el libro en gesto cansino
me lo devolvió y resopló:
-No entiendo nada-
me dijo.
Levantó su guitarra,
empezó su tonada.
La música fluye de sus dedos
-el mundo calla-
La brisa, el canto de los pájaros
se unen a la melodía de su alma;
suspiros entrecortados
salen de mi silencio.
Leo el libro
“oyes la demente sirena
que lo robó…”
-a mí me gusta
que lo robe- sonrío .
En ese letargo
de apostar por el vuelo
sin saber si vamos a estrellarnos
o alzarnos del suelo
en ese suspenso del aire y del cielo
nos amamos, nos complementamos
y fluye la nota roja de los cuerpos.
Se termina ese lapso
aparto el libro, él su guitarra
nos damos un beso.
Un beso revoloteando
ahora en el cuello.
¡ Cuánto bien nos hace el arte!
Sara Montaño
Derechos Reservados
fingiendo leer poesía
y pretendiendo amarla,
mas su ceño se fruncía
cuando leía a Alejandra.
Bajó el libro en gesto cansino
me lo devolvió y resopló:
-No entiendo nada-
me dijo.
Levantó su guitarra,
empezó su tonada.
La música fluye de sus dedos
-el mundo calla-
La brisa, el canto de los pájaros
se unen a la melodía de su alma;
suspiros entrecortados
salen de mi silencio.
Leo el libro
“oyes la demente sirena
que lo robó…”
-a mí me gusta
que lo robe- sonrío .
En ese letargo
de apostar por el vuelo
sin saber si vamos a estrellarnos
o alzarnos del suelo
en ese suspenso del aire y del cielo
nos amamos, nos complementamos
y fluye la nota roja de los cuerpos.
Se termina ese lapso
aparto el libro, él su guitarra
nos damos un beso.
Un beso revoloteando
ahora en el cuello.
¡ Cuánto bien nos hace el arte!
Sara Montaño
Derechos Reservados
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