CLAUDIO CH.
Poeta recién llegado
Lentamente la tarde empieza a caer, y en mi corazón a llover,
late con menos fuerza porque se que no vas a volver,
estoy solo y mi alma espera esperanzada un nuevo amanecer,
un amor nuevo en el horizonte que mate este atardecer,
estoy herido y caigo en los brazos de una muerte lenta,
la soledad muestra su verdadera apariencia friolenta.
Cae la noche empujada por la fuerza brutal del ocaso,
no se en donde estoy ni donde me encuentro si acaso,
mi alma tambalea en las tinieblas de la noche,
solo me dice que no le reproche,
por matar mi corazon de soledad, por darle impunidad a la oscuridad,
solo me dice que no la castigue por su ausencia de culpabilidad.
Miro la Luna en el horizonte de fría noche, y un vacío me invade,
se que estoy solo, se que muero todos los atardeceres siempre de balde,
ansio que llegue la hora de mi verdadero deceso, así muero una vez,
sino que mi alma muere todas las tardes con el ocaso que a su vez,
me avisa que es el fin de un nuevo día de soledad, sin piedad,
no tengo armas, estoy indefenso ante tanta inpunidad.
El sol nace al amanecer con intensidad, yo vuelvo vacío a la vida,
a la habitualidad de mis senderos vacíos de inflamabilidad,
de fuerza, de amor, de sol, y de dolor,
mi alma esta tan vacia en la soledad que no siente ni el mas duro dolor,
la vida marca el mi la ausencia de color.
El ardor del fuego de mi corazón se apago,
la llama de mi alma vacia se sofocó,
y el amor en mi se enveneno,
es como si estuviera despierto en sueños, sueños de invierno,
sueños fríos, vacíos, los cuales mueren cuando el sol muere en el ocaso,
ya no puedo más no tiene caso,
debo seguir, debo levantar mi mirada para volar,
antes de que hermosas flores tenga que ver marchitar,
lo siento dama de blanco, lo siento vas a tener que esperar,
porque mi amiga, mi sombra y mi piel, la soledad me llama.
Debo volver a cumplir mi pena,
aquella de no merecer mi condena,
pero debo cumplirla igual, la soledad me acompaña, sin reverlar su hazaña,
de mantenerme preso con su cruel cizaña.
Deseo que muera mi ocaso y ver brillar el sol por siempre en mi.
CLAUDIO Ch.
late con menos fuerza porque se que no vas a volver,
estoy solo y mi alma espera esperanzada un nuevo amanecer,
un amor nuevo en el horizonte que mate este atardecer,
estoy herido y caigo en los brazos de una muerte lenta,
la soledad muestra su verdadera apariencia friolenta.
Cae la noche empujada por la fuerza brutal del ocaso,
no se en donde estoy ni donde me encuentro si acaso,
mi alma tambalea en las tinieblas de la noche,
solo me dice que no le reproche,
por matar mi corazon de soledad, por darle impunidad a la oscuridad,
solo me dice que no la castigue por su ausencia de culpabilidad.
Miro la Luna en el horizonte de fría noche, y un vacío me invade,
se que estoy solo, se que muero todos los atardeceres siempre de balde,
ansio que llegue la hora de mi verdadero deceso, así muero una vez,
sino que mi alma muere todas las tardes con el ocaso que a su vez,
me avisa que es el fin de un nuevo día de soledad, sin piedad,
no tengo armas, estoy indefenso ante tanta inpunidad.
El sol nace al amanecer con intensidad, yo vuelvo vacío a la vida,
a la habitualidad de mis senderos vacíos de inflamabilidad,
de fuerza, de amor, de sol, y de dolor,
mi alma esta tan vacia en la soledad que no siente ni el mas duro dolor,
la vida marca el mi la ausencia de color.
El ardor del fuego de mi corazón se apago,
la llama de mi alma vacia se sofocó,
y el amor en mi se enveneno,
es como si estuviera despierto en sueños, sueños de invierno,
sueños fríos, vacíos, los cuales mueren cuando el sol muere en el ocaso,
ya no puedo más no tiene caso,
debo seguir, debo levantar mi mirada para volar,
antes de que hermosas flores tenga que ver marchitar,
lo siento dama de blanco, lo siento vas a tener que esperar,
porque mi amiga, mi sombra y mi piel, la soledad me llama.
Debo volver a cumplir mi pena,
aquella de no merecer mi condena,
pero debo cumplirla igual, la soledad me acompaña, sin reverlar su hazaña,
de mantenerme preso con su cruel cizaña.
Deseo que muera mi ocaso y ver brillar el sol por siempre en mi.
CLAUDIO Ch.
Última edición: