El atardecer

daniel693

Poeta recién llegado
EL ATARDECER


Yo salí de casa al atardecer

y por el sendero de siempre me encaminé,

internándome en las sobras

sin saber siquiera porqué.


Era todos los días lo mismo

sin que nada fuera a cambiar,

pero había esa tardecita

algo que en el aire se podía respirar.


Las sombras de la noche caían

y más tenebrosas que nunca estaban,

pero de pronto un rayo de luz

desvaneció la oscuridad que me rodeaba.


Por un instante quedé ciego

semejante resplandor me encandiló,

y cuando por fin logré ver

el tenerte frente a mi me conmovió.


Estaba ante la presencia de un ángel

eras una increíble visión,

eras un sueño hecho mujer

o tal vez era solo mi imaginación.




Al final mi vista se aclaró

estiré mis brazos y te toqué,

y tu viniste derecho a mi

fue entonces cuando me enamoré.


Tú eras ese faro que yo necesitaba

y yo el apoyo que buscabas,

ambos propiciamos este encuentro

sin ninguno siquiera lo pensara.


Los días se volvieron felices

las noches de misticismo se llenaron,

y las nuevas sensaciones que vivíamos

todos nuestros deseos colmaron.


Desde ese atardecer en adelante

cada tarde era más sagrada,

porque incrementaba nuestra pasión

y la idea de una vida soñada.​
 
EL ATARDECER


Yo salí de casa al atardecer

y por el sendero de siempre me encaminé,

internándome en las sobras

sin saber siquiera porqué.


Era todos los días lo mismo

sin que nada fuera a cambiar,

pero había esa tardecita

algo que en el aire se podía respirar.


Las sombras de la noche caían

y más tenebrosas que nunca estaban,

pero de pronto un rayo de luz

desvaneció la oscuridad que me rodeaba.


Por un instante quedé ciego

semejante resplandor me encandiló,

y cuando por fin logré ver

el tenerte frente a mi me conmovió.


Estaba ante la presencia de un ángel

eras una increíble visión,

eras un sueño hecho mujer

o tal vez era solo mi imaginación.




Al final mi vista se aclaró

estiré mis brazos y te toqué,

y tu viniste derecho a mi

fue entonces cuando me enamoré.


Tú eras ese faro que yo necesitaba

y yo el apoyo que buscabas,

ambos propiciamos este encuentro

sin ninguno siquiera lo pensara.


Los días se volvieron felices

las noches de misticismo se llenaron,

y las nuevas sensaciones que vivíamos

todos nuestros deseos colmaron.


Desde ese atardecer en adelante

cada tarde era más sagrada,

porque incrementaba nuestra pasión

y la idea de una vida soñada.​
Como un hermoso cuento, noche de encuentro para
desterrar esos instante de monotonia vital. queda
una especie de expectativa que auna esencias
de cierta magia en la obra. aun asi el poema
es exquisito en su concepto y plasmacion.
saludos siempre de luzyabsenta
 

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