emiled
Poeta adicto al portal
El baile de los mártires
I-
Entre los negros juncos de los mares de Osian,
al rumor de las hiedras y los peces alados,
un difunto nos trae, con las manos podridas,
las canciones y acordes del valle de los muertos.
Mientras hila los blancos atuendos de las momias
se escucha a los flautistas tocando en los pantanos;
así se abren las criptas al pavor de las sombras,
despertando a los muertos de sus sueños eternos.
Y entonces así danzan los esqueletos vivos
al compás de la fúnebre carroza de Mayo,
al son de las trompetas cubiertas del óxido
y al terrible graznido de los cuervos inmundos.
Y así la tierra se abre como un geranio al sol,
saliendo a destruir las bestias a los zorzales,
dejando en cada tumba un lirio y una amapola,
para que los recuerden en otoño las aves.
Entonces los cipreses del valle cruel se expanden
y los frutos maduran entre las negras sombras
como grandes manzanas en el desierto atroz,
mientras cantan los búhos de mirada de luna.
II-
Y los decapitados vuelven a su cadalso
ahogando a sus verdugos en las aguas del río;
los ahorcados le cuelgan a una estrella su soga
y un cometa les canta canciones del otoño.
¡Y es así que estos mártires danzan en el bosque,
y sus negros acordes sus laúdes no apagan!
Entonces al venir de la medianoche trémula
vuelven estos espectros a sus tumbas de nácar.
Ahí es cuando desciendo, vela en mano, a mi fosa;
a mi hogar subterráneo donde viven los cuervos,
donde el cadalso gris es como la primavera
y la terrible soga como una flor de Agosto.
E.R.D
I-
Entre los negros juncos de los mares de Osian,
al rumor de las hiedras y los peces alados,
un difunto nos trae, con las manos podridas,
las canciones y acordes del valle de los muertos.
Mientras hila los blancos atuendos de las momias
se escucha a los flautistas tocando en los pantanos;
así se abren las criptas al pavor de las sombras,
despertando a los muertos de sus sueños eternos.
Y entonces así danzan los esqueletos vivos
al compás de la fúnebre carroza de Mayo,
al son de las trompetas cubiertas del óxido
y al terrible graznido de los cuervos inmundos.
Y así la tierra se abre como un geranio al sol,
saliendo a destruir las bestias a los zorzales,
dejando en cada tumba un lirio y una amapola,
para que los recuerden en otoño las aves.
Entonces los cipreses del valle cruel se expanden
y los frutos maduran entre las negras sombras
como grandes manzanas en el desierto atroz,
mientras cantan los búhos de mirada de luna.
II-
Y los decapitados vuelven a su cadalso
ahogando a sus verdugos en las aguas del río;
los ahorcados le cuelgan a una estrella su soga
y un cometa les canta canciones del otoño.
¡Y es así que estos mártires danzan en el bosque,
y sus negros acordes sus laúdes no apagan!
Entonces al venir de la medianoche trémula
vuelven estos espectros a sus tumbas de nácar.
Ahí es cuando desciendo, vela en mano, a mi fosa;
a mi hogar subterráneo donde viven los cuervos,
donde el cadalso gris es como la primavera
y la terrible soga como una flor de Agosto.
E.R.D