jade carrasco
Poeta recién llegado
En nombre de un fiel acompañante,
tal vez un hombre errante;
en el que su mirada es hipnosis
y en ella mis pupilas son apocalipsís.
Iniciaré una sencilla letanía.
que merece ser nuestra insignia...
El templo está en el duelo de un sacrilegio
que una catástrofe eligío.
En la estella de su centro
arde el fuego siniestro,
en él dos cuerpos desnudos,
están abtinados a ser encadenados.
Tan sólo un roce,
tan sólo su goce,
los llevará a al irripción
de la ceremonia de crucifixión.
En nombre de Lucifer:
el caballero ha de enaltecer,
los cirios arden,
antes de que a ellos los maten.
Alguien mandó a esas llamas
a la más seductora de las almas,
astuta y rapaz criatura,
maldecido quien la captura...
El beso mañdito es la oración,
donde se ahoga el placer y la pasión.
al amor culpable y culto,
que alguien toma como un indulto.
con los pétalos de cera
se rompe el castigo de la fiera,
y rasga el corazón,
sin pena ni razón.
Del ánfora escapa la escencia
como msi exigiera su presencia,
para enbalsamar las almas:
solitarias y sin escamas.
ocurrió lo inevitable...
Su destino es consumirse y morir en Holocausto,
pensando que es lo justo y lo casto,
dentro de los labios ardientes de la muerte,
atrapadfos en un vaso que queda inerte.
tal vez un hombre errante;
en el que su mirada es hipnosis
y en ella mis pupilas son apocalipsís.
Iniciaré una sencilla letanía.
que merece ser nuestra insignia...
El templo está en el duelo de un sacrilegio
que una catástrofe eligío.
En la estella de su centro
arde el fuego siniestro,
en él dos cuerpos desnudos,
están abtinados a ser encadenados.
Tan sólo un roce,
tan sólo su goce,
los llevará a al irripción
de la ceremonia de crucifixión.
En nombre de Lucifer:
el caballero ha de enaltecer,
los cirios arden,
antes de que a ellos los maten.
Alguien mandó a esas llamas
a la más seductora de las almas,
astuta y rapaz criatura,
maldecido quien la captura...
El beso mañdito es la oración,
donde se ahoga el placer y la pasión.
al amor culpable y culto,
que alguien toma como un indulto.
con los pétalos de cera
se rompe el castigo de la fiera,
y rasga el corazón,
sin pena ni razón.
Del ánfora escapa la escencia
como msi exigiera su presencia,
para enbalsamar las almas:
solitarias y sin escamas.
ocurrió lo inevitable...
Su destino es consumirse y morir en Holocausto,
pensando que es lo justo y lo casto,
dentro de los labios ardientes de la muerte,
atrapadfos en un vaso que queda inerte.