jepet
Poeta recién llegado
Narrador.-
Un agricultor y un bombero se encuentran en la puerta de la tienda de mangueras, se miran desafiantes y se espetan:
Agricultor.-
¿Dónde vas Agüero
con esa manguera?,
que no sabes que te espera
cuando la tengas que usar.
Bombero.-
¿Dónde vas tu Terrero
con esa manguerilla?,
que ni rellena de ternilla
se habrá de sujetar.
Agricultor.-
Tan grande es tu tobera
que por mucho que te afanes
ni seis manos, ni seis pares,
agarrándola con firmeza
serán suficientes para apuntar.
Bombero.-
Tan fina es tu tubería
que aunque atines a la primera
preguntándose quedará, si hubiera
llama predispuesta: ¿Dónde está?
Aunque no pares de empujar.
Agricultor.-
Pobre quien reciba
chorro tan terrible
de tu furor incontenible
para venirse a inundar.
Bombero.-
Pobre quien espere
gotita tan escasa
de tu sabida cachaza
que ni se llegará a salpicar.
Agricultor.-
Mejor humedecer
para una buena recepción
que, sin espera ni preparación
sin pensar y a bote pronto,
de un golpe, la tierra arrancar.
Bombero.-
Mejor atender con premura
los motivos de deflagración
que, sin tino ni devoción
por mucha duda y espera
los fuegos postergar.
Agricultor.-
No entenderás siquiera
que, las plantas que agua requieren
para su larga vida, prefieren
el mimo de cada día regar.
Bombero.-
No entenderás ahora
que, las llamas del incendio
para que no sean vilipendio
debo inmediatamente sofocar.
Agricultor.-
Si entiendo.
Bombero.-
Si entiendo.
Agricultor.-
Habrás de llenar todo ese tubo,
y es que no hay agua en la esfera
por muy lejos que la consiguieras;
solo de mi alberca rebosante
la podrías llegar a sacar
Bombero.-
Poco importante, poco importante,
que venga el agua de donde sea
la tomaré cuando no me vea,
aunque para conseguirla tenga
una montaña que ordeñar.
Agricultor.-
Pues vaya ilusión para el bombero
no saber de quien es el agua
que en el fuego se fragua,
ni su fruto que habrá de cuidar.
Bombero.-
Pues vaya ilusión para el agricultor
que sabiéndose propietario
del agua goteada a diario
sin cosecha se habrá de quedar.
Narrador.-
En estas se oye llamar:
¡Fuego, fuego!
¡Alguien lo tiene que apagar!
Y en la carrera hacia el lugar
tropieza el bombero
se cae el agricultor.
Y desde el suelo:
Agricultor.-
Vamos bombero levántate
que debes estar inhiesto.
Corre a mi alberca a llenar, presto,
que las aguas de donde sean
nadie se parará a reparar.
Bombero.-
Vamos agricultor levántate
que debes estar inhiesto.
Corre rápido al incendio, presto,
y con ternilla o cascarilla empieza
unas gotillas a aplicar.
Narrador.-
Corriendo en direcciones opuestas.
Agricultor.-
Cuando el fuego se presenta
unos cargan y otros solventan.
Bombero.-
Cuando el fuego se presenta
unos preparan y otros alientan
Narrador.-
Y llegando al fuego el bombero
se encuentra al agricultor atareado
sin fatiga ni desmayo volcado
en una lucha desigual
Bombero.-
Bien esta agricultor
que has hecho lo que has podido
pero te tiene el fuego jodido
¡Vamos quita carcamal!
Narrador.-
Se miran, y
tomando ambos la manguera
apuntan con tino a la hoguera,
y el chorro se viene a derramar.
¡No hay llama que resista
ternilla con gotilla
y un buen chorro al final!
Un agricultor y un bombero se encuentran en la puerta de la tienda de mangueras, se miran desafiantes y se espetan:
Agricultor.-
¿Dónde vas Agüero
con esa manguera?,
que no sabes que te espera
cuando la tengas que usar.
Bombero.-
¿Dónde vas tu Terrero
con esa manguerilla?,
que ni rellena de ternilla
se habrá de sujetar.
Agricultor.-
Tan grande es tu tobera
que por mucho que te afanes
ni seis manos, ni seis pares,
agarrándola con firmeza
serán suficientes para apuntar.
Bombero.-
Tan fina es tu tubería
que aunque atines a la primera
preguntándose quedará, si hubiera
llama predispuesta: ¿Dónde está?
Aunque no pares de empujar.
Agricultor.-
Pobre quien reciba
chorro tan terrible
de tu furor incontenible
para venirse a inundar.
Bombero.-
Pobre quien espere
gotita tan escasa
de tu sabida cachaza
que ni se llegará a salpicar.
Agricultor.-
Mejor humedecer
para una buena recepción
que, sin espera ni preparación
sin pensar y a bote pronto,
de un golpe, la tierra arrancar.
Bombero.-
Mejor atender con premura
los motivos de deflagración
que, sin tino ni devoción
por mucha duda y espera
los fuegos postergar.
Agricultor.-
No entenderás siquiera
que, las plantas que agua requieren
para su larga vida, prefieren
el mimo de cada día regar.
Bombero.-
No entenderás ahora
que, las llamas del incendio
para que no sean vilipendio
debo inmediatamente sofocar.
Agricultor.-
Si entiendo.
Bombero.-
Si entiendo.
Agricultor.-
Habrás de llenar todo ese tubo,
y es que no hay agua en la esfera
por muy lejos que la consiguieras;
solo de mi alberca rebosante
la podrías llegar a sacar
Bombero.-
Poco importante, poco importante,
que venga el agua de donde sea
la tomaré cuando no me vea,
aunque para conseguirla tenga
una montaña que ordeñar.
Agricultor.-
Pues vaya ilusión para el bombero
no saber de quien es el agua
que en el fuego se fragua,
ni su fruto que habrá de cuidar.
Bombero.-
Pues vaya ilusión para el agricultor
que sabiéndose propietario
del agua goteada a diario
sin cosecha se habrá de quedar.
Narrador.-
En estas se oye llamar:
¡Fuego, fuego!
¡Alguien lo tiene que apagar!
Y en la carrera hacia el lugar
tropieza el bombero
se cae el agricultor.
Y desde el suelo:
Agricultor.-
Vamos bombero levántate
que debes estar inhiesto.
Corre a mi alberca a llenar, presto,
que las aguas de donde sean
nadie se parará a reparar.
Bombero.-
Vamos agricultor levántate
que debes estar inhiesto.
Corre rápido al incendio, presto,
y con ternilla o cascarilla empieza
unas gotillas a aplicar.
Narrador.-
Corriendo en direcciones opuestas.
Agricultor.-
Cuando el fuego se presenta
unos cargan y otros solventan.
Bombero.-
Cuando el fuego se presenta
unos preparan y otros alientan
Narrador.-
Y llegando al fuego el bombero
se encuentra al agricultor atareado
sin fatiga ni desmayo volcado
en una lucha desigual
Bombero.-
Bien esta agricultor
que has hecho lo que has podido
pero te tiene el fuego jodido
¡Vamos quita carcamal!
Narrador.-
Se miran, y
tomando ambos la manguera
apuntan con tino a la hoguera,
y el chorro se viene a derramar.
¡No hay llama que resista
ternilla con gotilla
y un buen chorro al final!
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