El Calafa

lucov

Poeta recién llegado
Nació en la caleta de pescadores, situada en una pequeña playa con una veintena de botes y una pared de rocas a unos cincuenta metros del mar con unas casetas en donde los pescadores guardaban sus implementos de

Pesca, las redes por reparar, los espineles enredados y remos quebrados, fue su primer paisaje, las huellas de sus primeros pasos las borró la espuma de las olas sobre la arena. Su madre lo abandonó muy niño, pero todos los pescadores fueron sus padres. Aprendió a raspar y pintar embarcaciones, a preparar carnadas, a seleccionar peces vendibles, además, de leer las nubes, a descifrar el movimiento de los vientos, a percibir los cambios del mar. Alguien dijo este es hijo del Calafa, un pescador que no volvió del océano. Quedó con ese nombre como el alcatraz, la gaviota, estaba definido en un bautizo con los oleos de la niebla marina. Aconteció que la primavera era incapaz de desplazar al invierno que se había manifestado en lluvias y marejadas, no permitiendo salir a los botes. El Calafa hipnotizado ante la furia del mar permaneció junto al bramido de las olas que se pulverizaban en las rocas transformándose en espuma que se elevaba en el aire como una nube instantánea.

Al día siguiente, llegaron los hombres para constatar el destrozo de algunos botes y las casetas convertidas en astillas, el patrón de la caleta sentenció,

El temporal terminó porque se llevó al Calafa.
 
Nació en la caleta de pescadores, situada en una pequeña playa con una veintena de botes y una pared de rocas a unos cincuenta metros del mar con unas casetas en donde los pescadores guardaban sus implementos de

Pesca, las redes por reparar, los espineles enredados y remos quebrados, fue su primer paisaje, las huellas de sus primeros pasos las borró la espuma de las olas sobre la arena. Su madre lo abandonó muy niño, pero todos los pescadores fueron sus padres. Aprendió a raspar y pintar embarcaciones, a preparar carnadas, a seleccionar peces vendibles, además, de leer las nubes, a descifrar el movimiento de los vientos, a percibir los cambios del mar. Alguien dijo este es hijo del Calafa, un pescador que no volvió del océano. Quedó con ese nombre como el alcatraz, la gaviota, estaba definido en un bautizo con los oleos de la niebla marina. Aconteció que la primavera era incapaz de desplazar al invierno que se había manifestado en lluvias y marejadas, no permitiendo salir a los botes. El Calafa hipnotizado ante la furia del mar permaneció junto al bramido de las olas que se pulverizaban en las rocas transformándose en espuma que se elevaba en el aire como una nube instantánea.

Al día siguiente, llegaron los hombres para constatar el destrozo de algunos botes y las casetas convertidas en astillas, el patrón de la caleta sentenció,

El temporal terminó porque se llevó al Calafa.
Ese instinto de vida, esa sabiduría conservada desde el calafateado
se perdio frente a la fuerza el mar, ahora queda su memoria entre
las aguas de un esfuerzo. me ha gustado mucho el micro. saludos de
luzyabsenta
 

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