Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
Los soplidos de tu corazón mueven las hojas secas del mío.
Ese otoño distraído se mete por mis venas como suero de una piedad errática
soy un trapo de piel,
una urdimbre que se pide perdón por la indefensa cobertura de su persona.
Ese saco de envoltura ajena que recibe golpes del mundo mientras rota a su misma velocidad.
Soy también ese recipiente,
que mide el tiempo como relojero en trámite de jubilación.
en la estancia primera cuando el primer verso nos conquistó, éramos puro sentir sin traje de voz,
Cubrirnos de caricias hechas molinos,
luchando por encontrarnos,
en la esencia del caos,
que nos nombra en la membrana de la entropía.
Círculos de deseo.
Era sin duda el cálido viento
de tu corazón azotar la calle perdida del mío.
Reservados todos los derechos©
Ese otoño distraído se mete por mis venas como suero de una piedad errática
soy un trapo de piel,
una urdimbre que se pide perdón por la indefensa cobertura de su persona.
Ese saco de envoltura ajena que recibe golpes del mundo mientras rota a su misma velocidad.
Soy también ese recipiente,
que mide el tiempo como relojero en trámite de jubilación.
en la estancia primera cuando el primer verso nos conquistó, éramos puro sentir sin traje de voz,
Cubrirnos de caricias hechas molinos,
luchando por encontrarnos,
en la esencia del caos,
que nos nombra en la membrana de la entropía.
Círculos de deseo.
Era sin duda el cálido viento
de tu corazón azotar la calle perdida del mío.
Reservados todos los derechos©
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