RosaeBlack
Poeta asiduo al portal
El camino de las lágrimas
Cultivaste en nuestro jardín,
un enjambre de lunas de invierno,
le sembraste estrellas a mi soledad,
y, aún así, estoy muriendo de prisa:
Sumida en un suave letargo,
como hoja de otoño
que reposa sobre tu pecho estival,
(refugio de mis anhelos secretos),
voy dejando suspiros
cultivados en mi aliento.
Estiro con suavidad el cuello,
para que mi boca
pueda susurrarle a tu barbilla:
palabras encendidas en la calidez de mi Alma,
palabras incandescentes, ingenuas,
que se ruborizan al contacto de tus labios.
Pero no alcanzo a decirte,
pues, mi garganta me abandona.
Te miro, y mi ojos ya sin luz,
te van diciendo amor mío,
que mi hora ha llegado,
siento el frío invierno,
haciendo estragos
en mi Alma y en mi cuerpo.
Dos lágrimas cometas,
nacen en tus ojos,
con colas transparentes
como ríos de estrellas.
Tu boca se acerca a mi pecho,
descubriendo caminos secretos,
ocultos entre los pétalos
y bebes tus propias lágrimas cometas,
al mismo tiempo hielo y fuego.
Un suspiro se escapa de la prisión de tu Alma,
y a media voz algo me dices...
...pero no logro escucharlo.
Sobre tu pecho voy muriendo,
como una hoja de otoño,
sobre tu pecho ya sin vida,
dejo mi cuerpo como durmiendo.
Dejo de apretar tu mano,
en señal de despedida,
y para decirte amor:
Cultivaste en nuestro jardín,
un enjambre de lunas de invierno,
le sembraste estrellas a mi soledad,
y, aún así, estoy muriendo de prisa:
como nube pasajera que suelta
un aguacero y no se queda.
un aguacero y no se queda.
Sumida en un suave letargo,
como hoja de otoño
que reposa sobre tu pecho estival,
(refugio de mis anhelos secretos),
voy dejando suspiros
cultivados en mi aliento.
Estiro con suavidad el cuello,
para que mi boca
pueda susurrarle a tu barbilla:
palabras encendidas en la calidez de mi Alma,
palabras incandescentes, ingenuas,
que se ruborizan al contacto de tus labios.
Pero no alcanzo a decirte,
pues, mi garganta me abandona.
Te miro, y mi ojos ya sin luz,
te van diciendo amor mío,
que mi hora ha llegado,
siento el frío invierno,
haciendo estragos
en mi Alma y en mi cuerpo.
Dos lágrimas cometas,
nacen en tus ojos,
con colas transparentes
como ríos de estrellas.
Recorren lentamente tus mejillas,
se desprenden de tu cara,
alzan vuelo
caen entre las sendas de mi senos
cubiertos por una suave lluvia de pétalos negros.
se desprenden de tu cara,
alzan vuelo
caen entre las sendas de mi senos
cubiertos por una suave lluvia de pétalos negros.
Tu boca se acerca a mi pecho,
descubriendo caminos secretos,
ocultos entre los pétalos
y bebes tus propias lágrimas cometas,
al mismo tiempo hielo y fuego.
Un suspiro se escapa de la prisión de tu Alma,
y a media voz algo me dices...
...pero no logro escucharlo.
Sobre tu pecho voy muriendo,
como una hoja de otoño,
sobre tu pecho ya sin vida,
dejo mi cuerpo como durmiendo.
Dejo de apretar tu mano,
en señal de despedida,
y para decirte amor:
te quiero libre,
sin promesas,
para decirte
se feliz con otro amor.
a quien alguna vez
puedas decir
"Te Amo".
y no sólo Adiós.
sin promesas,
para decirte
se feliz con otro amor.
a quien alguna vez
puedas decir
"Te Amo".
y no sólo Adiós.