SOLCIEGO
Poeta asiduo al portal
Veo una fría luna, perdida en la soledad
sumisa, casi inerte en su paso lento
siguiendo su estrellado camino de siempre.
Veo el lagrimear de la tarde lejana
arropada por las sedas del crepúsculo
con todas sus rojizas bufandas.
Veo el brillo de un sol malhumorado
por nubes que opacan sus destellos
que marchitan las rocas del desierto.
Veo la brisa roer las rocas a su paso
en siluetas de polvo huracanadas
que golpean y cantan y danzan.
Veo la noche triste, envuelta por día
veo el día, huyendo de la noche lóbrega
acurrucada en su venganza.
Veo la luz cubrirse de tinieblas
y ahogarse en sus densas entrañas
para luego escapar a dentelladas de sus garras.
Veo las sombras de infinito tiempo
merodeando la paz del cielo
con graznidos de lluvia y de miedo.
Veo la tierra callada, bajo un cielo negro
soportando el fuego en las tinieblas
hasta quedar quemada, para renacer de nuevo.
Veo la faz de la tierra enmascarada
y un sol lejano acorazado
no siento el aire, ni el agua
solo un silencio que me amarga.
sumisa, casi inerte en su paso lento
siguiendo su estrellado camino de siempre.
Veo el lagrimear de la tarde lejana
arropada por las sedas del crepúsculo
con todas sus rojizas bufandas.
Veo el brillo de un sol malhumorado
por nubes que opacan sus destellos
que marchitan las rocas del desierto.
Veo la brisa roer las rocas a su paso
en siluetas de polvo huracanadas
que golpean y cantan y danzan.
Veo la noche triste, envuelta por día
veo el día, huyendo de la noche lóbrega
acurrucada en su venganza.
Veo la luz cubrirse de tinieblas
y ahogarse en sus densas entrañas
para luego escapar a dentelladas de sus garras.
Veo las sombras de infinito tiempo
merodeando la paz del cielo
con graznidos de lluvia y de miedo.
Veo la tierra callada, bajo un cielo negro
soportando el fuego en las tinieblas
hasta quedar quemada, para renacer de nuevo.
Veo la faz de la tierra enmascarada
y un sol lejano acorazado
no siento el aire, ni el agua
solo un silencio que me amarga.