Abrahamm
Poeta recién llegado
Le canto a una esencia,
única, combinación de mil perfumes,
de flores, lunas, amor y lágrimas,
acariciando al viento, que es como su piel,
una brisa que limpia mis cenizas,
una tormenta que se ve en silencio extremo,
el canto de una sirena en tu día más solitario,
el olor del ébano calentado por el sol,
la noche embriagada de llanto,
que se pone un vestido de estrellas,
y un collar de Luna.
El canto es para una princesa,
pero su padre no es rey,
ni su reino tierra,
el cielo quisiera imitar su belleza,
sus labios saben a ambrosía,
mis oídos no soportan la virtud de sus suspiros,
y mi tacto no resiste su piel como de pétalo
su aroma que, pronto huele a los ángeles,
y mis ojos pueden verla diez mil veces, y siempre seguirá hermosa.
solo que aveces no me toca, y está fría,
y aveces no huele a nada,
y sus labios saben a ceniza,
y aveces no escucho ni lamentos de su ser,
y aveces, cuando la veo, esta tan blanca
que siento que me he quedado solo....
única, combinación de mil perfumes,
de flores, lunas, amor y lágrimas,
acariciando al viento, que es como su piel,
una brisa que limpia mis cenizas,
una tormenta que se ve en silencio extremo,
el canto de una sirena en tu día más solitario,
el olor del ébano calentado por el sol,
la noche embriagada de llanto,
que se pone un vestido de estrellas,
y un collar de Luna.
El canto es para una princesa,
pero su padre no es rey,
ni su reino tierra,
el cielo quisiera imitar su belleza,
sus labios saben a ambrosía,
mis oídos no soportan la virtud de sus suspiros,
y mi tacto no resiste su piel como de pétalo
su aroma que, pronto huele a los ángeles,
y mis ojos pueden verla diez mil veces, y siempre seguirá hermosa.
solo que aveces no me toca, y está fría,
y aveces no huele a nada,
y sus labios saben a ceniza,
y aveces no escucho ni lamentos de su ser,
y aveces, cuando la veo, esta tan blanca
que siento que me he quedado solo....
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