Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El cascabel de Violeta
Me querrás perdonar, mi gran Violeta,
que yo vengo pensando en tu belleza
tanto tiempo que debe ser realeza
tener un pie en la calle y la maleta.
Perdóname sin par dulzura y fresa
que yo seré de tu jardín el orden,
la flor y nata del color que borde
tu hermosa mano que ordenó a la presa.
Volver a ver los montes de tu pecho
y el cauce junto a mármoles de oro;
no hay precio para el santo que decoro,
ni cumbre que se iguale en cima y techo.
Y doy por hecho en buena compañía
que me amarás serpiente cascabel,
que avisa cuando va el veneno, y fía,
su amor envenenado sin cuartel.
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