El cauce de la vida
Forma universal, la de una mirada despavorida
que se escuda en las mejores sepulturas
hechas de forzadas puertas, que aún erguidas,
no resisten, y caen sin más lucha.
Soportando el paso de los miles, ajenos
a los número uno, que tropiezan diariamente
como troncos, arrastrados en su cause
el que no tiene remedio, solo la muerte.
Y que, suele ser algunas veces
como un tallo, y el olvido
que compiten en el desértil parangón
una clemencia, un bocado de vida.
Que va sujeta por los brazos
y sus manos abrasivas, las de un niño
con sus golpes puntiagudos, directos
a nuestro ego, al entender de alguna manera
que el odio nos olvida, y nosotros
rebalsados de gorduras, remolcamos
por el cauce de la vida.
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:: desde mi bella Guatemala.